Bodega Santa Julia cuenta con vivero propio de especies locales y foráneas en finca Santa Rosa que asegura la trazabilidad y calidad en sus vinos.
La filosofía de lo sostenible
La filosofía de
lo sostenible
La bodega creció bajo el signo de la sostenibilidad, un concepto que atraviesa todo lo que desde allí se emprende y se refleja en su lema “no nos da lo mismo”. Acerca de la importancia y los alcances de esta filosofía hablamos con Julia Zuccardi, encargada del Turismo y Hospitalidad de la bodega.
Publicado por Redacción SPG | Sep 7, 2024 | Bodegas |
ace unas décadas, en 1987 exactamente, ante la avanzada de la industria a gran escala y su lógica del “pan para hoy”, un informe de la ONU acuñó el concepto de desarrollo sustentable: básicamente la idea de que el presente no se coma el futuro. Para muchos fue y todavía es un término asociado a una visión romántica de la producción, a contrapelo de lo que la modernidad impone: producir a destajo, con tecnología nueva y “salvadora”, en poco espacio y a cualquier costo. Hoy, en pleno Siglo XXI, cuando las consecuencias de estos métodos están a la vista y el planeta pide tregua, la palabra sustentable suena fuerte, incluso en boca de muchos de los que nunca tomaron nota del problema. Y por supuesto de quienes temprano advirtieron el peligro que conlleva esa manera de cultivar que le arranca a la tierra su alma y la deja yerma, gris, final.
Es cierto que a la vitivinicultura argentina y del mundo esta cuestión no le pasó desapercibida. Cada vez hay más bodegas en nuestro país que se hacen eco del mensaje. A veces utilizado como herramienta de marketing, otras, apoyado sobre pilares firmes y un proyecto de cara al futuro. El caso de los Zuccardi abre una puerta distinta, porque su propuesta no surge de ningún plan maestro sino de una filosofía que se transmitió de generación en generación. Para esta familia, el enfoque de la agricultura como un todo que envuelve a la tierra, su pueblo y sus historias en un círculo virtuoso de cooperación, nunca fue algo impostado. Siempre estuvo ahí, igual que las montañas y el cielo mendocino.
“Fuimos la primera bodega en certificar nuestros viñedos orgánicos. Hoy contamos con 400 hectáreas orgánicas.”
No nos da lo mismo
Mi abuelo y mi abuela eran personas muy conectadas con la naturaleza, dice Julia Zuccardi, encargada del área de Turismo y Hospitalidad de la empresa. Ellos tenían claro que los que hacemos agricultura debemos cuidar a la naturaleza, no solo por amor a la tierra sino porque dependemos de ella: podemos perder la cosecha con una helada, con un granizo en una noche, agrega.
Mientras su abuelo Alberto –Tito– ponía el ojo en el viñedo y todo lo que abarca, su abuela Emma se involucraba en el cuidado de eso que hoy llamamos “recurso humano”: la gente. Ella estaba pendiente de las familias, hacía responsabilidad social cuando el concepto no existía. Por eso a nosotros no nos gusta hablar de sustentabilidad sino de sostenibilidad, algo más abarcativo. Es una mirada integral que atraviesa todo lo que emprendemos, dice Julia y aclara que se sintetiza en cuatro valores: calidad, innovación, cuidado del medio ambiente y de la comunidad. Se trata de buenas prácticas agrícolas y un trabajo de años que da sus frutos y tiene resultados evidentes.

Julia Zuccardi, responsable del área de Turismo y Casa del Visitante de la bodega. Foto Mechi Fahs.
Para que te des una idea, en los viñedos hay equipos agronómicos dedicados a este tema, lo propio hace Horacio, el “guardián” de la huerta, que organiza el proceso del compost y brega por la salud de los cultivos. En nuestras fincas producimos 10.000 toneladas de compost y 120 toneladas de humus de lombriz anuales, acota Julia.

Santa Julia cuenta con 400 hectáreas de viñedos orgánicos certificados por Letis.
1 | El control de malezas se realiza de manera mecánica o manual y no se utilizan herbicidas ni agroquímicos para el control de plagas. En Santa Julia oxigenan y fertilizan los suelos con plantaciones de verdeo y con incorporación de humus y compost de producción propia. 2 y 3 | El humus y el compost es utilizado como fertilizante natural en los viñedos. En Santa Julia se compostan 10 mil toneladas anuales entre todas sus fincas.
De hecho, Santa Julia es la bodega con mayor superficie de viñedos orgánicos certificados en el país.
¿Cómo desarrollan la responsabilidad social?
–Mi abuela fue pionera, en su momento armó equipo con una persona que hoy lleva adelante los jardines de infantes donde pasan el día los hijos de los trabajadores de la empresa. Ella también coordina los talleres de costura que dan salida laboral para mujeres de la zona y esposas de nuestros colaboradores. Muchos de ellos pueden terminar la secundaria en nuestras aulas: tuvimos la satisfacción de que en 2021 haya egresado una camada de 68 personas.
Los dos Centros Culturales con salón de usos múltiples, área de computación, gimnasio y biblioteca. La planta estabilizadora y de reciclaje de agua. El vivero con 35 cepajes originarios de distintas regiones del mundo. El parque solar de 13 has. La caldera que convierte los residuos de la empresa en combustible. Todo resulta de una misma filosofía.

Los colaboradores de Santa Julia cuentan con la posibilidad de terminar el secundario, cursando durante horario laboral. Ya han egresado 68 colaboradores y cada año se suman más. Foto Mechi Fahs.
Y en materia de turismo, ¿cómo se articula la sostenibilidad?
–En turismo el gran desafío es contar y mostrar la tarea –y la pasión– de mis hermanos (Sebastián, enólogo, y Miguel, productor de aceites de oliva virgen extra) en vitivinicultura y olivicultura. No armamos una experiencia turística típica, sino un recorrido ideado para compartir lo que sucede en el viñedo, en la bodega, en el olivar, en la almazara.

Promovidos en sus inicios por Emma Zuccardi para ofrecer una salida laboral para las mujeres de la zona y esposas de trabajadores. Hoy, la bodega hoy cuenta con 2 centros de costura en sus fincas de Maipú y Santa Rosa que producen indumentaria tanto para la empresa y como para clientes externos. Foto Mechi Fahs.

La familia de vinos naturales de Santa Julia.
Volver al futuro
Cuando empezamos a mostrar la bodega en 2001, era un espacio más chiquito, no estaba diseñada para recibir turistas. Pero fuimos pioneros en turismo y con el tiempo ganamos experiencia y ensanchamos la propuesta. Queremos que los turistas puedan palpar en el viñedo nuestro compromiso con la sostenibilidad. La noticia de último momento es que están construyendo un nuevo sitio para Santa Julia a metros de Casa del Visitante: será una bodega de vinos naturales y edificada con adobe del lugar. No es casual.
Mi mayor satisfacción es cimentar un sentido y lograr un impacto en las personas, porque detrás de cada vino están nuestros principios, sostiene Zuccardi. Una suerte de mensaje en una botella que invita a pensar proyectos para las generaciones futuras y sugiere que podemos ser mejor que esto.
El invierno está dando sus últimos coletazos. Desde Santa Julia, Maipú, se ve atrás la montaña blanca y el frío todavía cala los huesos, pero el sol asoma más temprano y las vides quieren entregar sus primeros brotes. Es un ciclo que se renueva año a año en la naturaleza, y también en una familia que abraza este trabajo como un estilo de vida. Una manera de mirar la agricultura desde donde contar este, su mundo. Porque el paisaje vinícola se cuenta a través del viñedo, de los vinos que allí nacen, de su gente y sus historias.





