
Bodegas Salentein relanza su restaurante
“Salentein Cocina de Origen”
Menú anclado en productos nobles de cercanía, huerta propia, vinos de la bodega seleccionados especialmente. Una nueva experiencia gastronómica que suma atractivos al ya codiciado Valle de Uco.

n el Valle de Uco todo parece suceder al ritmo del viento y de la luz. Allí, entre viñedos y montañas, Bodegas Salentein acaba de abrir una nueva etapa: Salentein, Cocina de Origen. No se trata solo de un restaurante renovado –aunque también lo es– sino de una manera distinta de mirar ese territorio que hizo célebre a la bodega pionera del valle.
Después de una profunda remodelación, el espacio se redescubre en una cava que guarda botellas de más de veinte años, una enoteca nueva, una sala luminosa donde la madera y los tonos cálidos dialogan con el entorno verde y al fondo la Cordillera de los Andes. Detrás del rediseño está la arquitecta mendocina Consuelo Delgado, que supo combinar la sobriedad contemporánea con un profundo sentido de lugar. Y en el alma de cada iniciativa, Frederike Pon –dueña de la bodega junto a su hermano Ben–, artífice de la transformación. Frederike se mueve con una energía inagotable y se confiesa una enamorada absoluta del lugar. Se nota.
La nueva cava atesora parte de la Guarda histórica de la Familia, fue pensada especialmente para compartir los vinos que los Pon han conservado por más de 20 años y hoy se pueden disfrutar en el restaurante.
Queremos que cada visita trascienda la experiencia gastronómica y se convierta en un encuentro con el alma del Valle de Uco, dice ella. Y en su voz se escucha entusiasmo y la convicción de que el lujo de verdad está en el vínculo entre paisaje, cultura y vino.
Cocina de origen
El nombre del restaurante lo sugiere y el mendocino Matías Gil Falcón lo sigue a rajatabla, conduciendo la cocina con una premisa clara: honrar el origen. Su carta celebra los productos del valle, muchos de ellos cultivados en la nueva huerta xerófila, donde conviven flora nativa –como la jarilla de 200 años que se mantiene intacta–, y hortalizas y los combina con vinos de guarda de la familia Pon. El resultado es una experiencia que habla en el idioma de la tierra con precisión, sobriedad, y un repertorio de matices propio. El menú se ancla en materias primas diversas, como el conejo que el chef trabaja en tres cocciones, con crocante de panceta y crema de rabanito. La ceja de ternera –el corte de moda– con zanahorias en especias. O un delicioso foie de gallina sobre confit de naranja –el toque de acidez justa para realzar el plato. Gil apuesta al equilibrio de sabores y al juego de texturas, un guiño que aparece en la trucha con puré de topinambur; la panceta de cerdo confitada con vegetales, o el refrescante postre de manzana verde Granny Smith. Hay esmero en esta propuesta en la que distintas etiquetas de Salentein acompañan y potencian.
Las mesas, de madera de olivo, son piezas únicas creadas por el artista Pablo Comadrán. Desde allí, los ventanales enmarcan los Andes como si fueran parte del interior. Afuera, una galería invita a quedarse, a mirar cómo cae la tarde sobre el viñedo.
No hace falta recordar el talento del enólogo José –Pepe– Galante, otro enamorado del Valle de Uco que ingresó a la bodega en 2010 y redondeó su estilo con criterio y sensibilidad. Esos vinos encuentran en laos platos de Cocina de Origen sus mejores aliados.
El ambiente se prolonga en un salón privado para reuniones y celebraciones, una cava que atesora etiquetas que los Pon han conservado por más de 20 años y hoy se pueden disfrutar en el restaurante. Todo gira sobre la hospitalidad, el arte –que puede apreciarse en la galería Killka y su impresionante colección de obras de artistas argentinos y holandeses– el vino y la naturaleza en armonía.
Hospitalidad Salentein
Fiel a su espíritu pionero, Bodegas Salentein ofrece todo el año experiencias que integran vino, arte, gastronomía y enoturismo.
- Días y horarios: abiertos de martes a domingo, de 10 a 17. Lunes cerrado.
- Experiencias turísticas: desde $35.000 a $90.000 por persona, incluyen visita y degustación de vinos.
- Restaurante Salentein Cocina de Origen: menú de 7 pasos ($98.000 sin vino), degustaciones desde $40.000 a $120.000 y opciones a la carta (entradas promedio $22.000, principales $35.000, postres $18.000).
- Posada Salentein: abierta los 365 días del año, con 14 habitaciones (12 dobles y 2 cuádruples donde dormir como angelitos en entorno privilegiado), desayuno incluido y visita con degustación. Tarifas desde 220 USD + IVA.
- Restaurante San Pablo – Cocina de Origen: menú de pasos $95.000 por persona o servicio a la carta (entradas promedio $22.000, principales $35.000, postres $18.000).




