Cuando el clima aprieta

¿Cómo afecta el cambio climático a la producción de vinos? ¿Qué medidas alternativas existen para paliar el daño que genera? Aquí, las voces de algunos expertos echan luz sobre esta problemática que está en boca de todos y no da tregua.

Publicado por  | Oct 3, 2023 |  |     

n los pasillos del vino argentino, los encuentros con productores y productoras que presentaban sus nuevas añadas a principios del 2023 estaban, en la gran mayoría de los casos, marcados por la misma pregunta: “¿cómo los trató la helada?”.

Ni siquiera había que especificar cuál. Aquella helada no sólo fue particularmente súbita e intensa, sino que afectó (en mayor o menor medida) a todas las zonas vitivinícolas cordilleranas de norte a sur y lo hizo en una fecha crítica: el 30 de octubre de 2022, con las vides plenamente brotadas. Ese evento climático hizo caer la producción de la vendimia 2023 a un piso histórico, con una merma de más del 25% en Mendoza.

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Pero aquel no fue el único hecho extremo. La temporada fue muy seca, con varias olas de calor especialmente concentradas en las dos últimas semanas de febrero y derramándose sobre marzo. Las altas temperaturas determinaron una aceleración de la madurez y una vendimia entre una semana y 10 días más temprana que el promedio histórico.

Es muy difícil vincular directamente los efectos del cambio climático a las particularidades de la añada 2023. Pero sí sabemos que sus efectos son la extremación de situaciones climáticas que ya sucedían como tormentas, granizos, sequías, falta de agua, heladas y altas temperaturas, señala Federico Gambetta, director técnico y responsable enológico de Altos Las Hormigas.

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Es muy difícil vincular directamente los efectos del cambio climático a las particularidades de la añada 2023. Pero sí sabemos que sus efectos son la extremación de situaciones climáticas que ya sucedían como tormentas, granizos, sequías, falta de agua, heladas y altas temperaturas. Federico Gambetta 

Viña Cobos.

Para Diana Fornasero, directora enológica de Viña Cobos, estos eventos se unen a una cadena de señales que el clima ya venía ofreciendo en años previos. La cosecha 2014-2015 se caracterizó por tener muchas lluvias y por lo tanto un montón de botritis en los viñedos. Y en la cosecha 2016-2017 el clima se normalizó, pero no volvió a su origen. Esto hace que en todas las bodegas nos vayamos moviendo a viñedos mucho más altos, con mayor amplitud térmica, para lograr ciclos completos y que no se adelanten los puntos de cosecha, explica.

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Por su parte, el director de viñedos de Chandon y Terrazas de los Andes, Claudio Mestre, observa una marcada tendencia reciente hacia la disminución de las precipitaciones de nieve en la Cordillera y el incremento de las temperaturas.

Podríamos decir que lo más conveniente para referirse a los efectos del cambioclimático es hablar de grandes series de años. Tal es así que podemos tener un año muy cálido o muy frío, muy lluvioso o muy seco, y que sea parte de la variabilidad interanual normal. Luego, al revisar series de datos climáticos de muchos años, allí los especialistas pueden sacar conclusiones en relación al cambio climático. En términos generales, y algo que se aprecia en varias regiones vitivinícolas del mundo, se observa un adelantamiento de la madurez. Y para la zona del Oeste de Argentina se prevé un incremento de las precipitaciones en verano, agrega.

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A veces se piensa erróneamente que el cambio climático se hace sentir de manera lineal, a través del mero y simple ascenso de temperaturas. Pero, así como claramente sus efectos se manifiestan de manera mucho más caótica e impredecible, también lo hacen los escenarios que podría enfrentar la industria vitivinícola argentina. En este punto, las posibilidades se despliegan de manera inquietante.

Así, el peligro más evidente y visible es la merma continua en las producciones de la mano tanto de eventos climáticos destructivos como en la falta de agua para riego. Los factores, de paso, se retroalimentan: las heladas tienen un efecto mucho más marcado si hay deficiencia hídrica. Al mismo tiempo, si la brotación se adelanta por las olas de calor, las vides quedan más expuestas a las heladas tardías.

Podríamos decir que lo más conveniente para referirse a los efectos del cambio climático es hablar de grandes series de años. Tal es así que podemos tener un año muy cálido o muy frío, muy lluvioso o muy seco, y que sea parte de la variabilidad interanual normal. Claudio Mestre

Terrazas de los Andes.

En 2023 veníamos con calores, muchos ya estaban podando y empezamos a ver indicios de brotación a principios de agosto. Así, tener una helada a fines de septiembre o principios de octubre hace una merma de producción que afecta significativamente no solo a la bodega, sino a nivel provincial, ilustra Fornasero.

Pero hay también peligros menos visibles. La falta de agua implica una menor biodiversidad del suelo y en consecuencia, también menor sanidad, agrega Gambetta. Imaginate un escenario en el que le sacamos todo lo posible al suelo, sin reponerle nada y con prácticas de extracción exhaustiva y agregado infinito de agroquímicos. Se genera un desbalance enorme y aumenta la probabilidad de que eventos naturales extremos afecten nuestros viñedos.

Planes de contingencia

En este punto donde se queman todos los libros y los tableros de juego vuelan por el aire, las recetas se vuelven más personales que nunca. La intuición y la ciencia se dan la mano, y la tecnología se convierte en una aliada tanto como el silencio para escuchar los pedidos de la naturaleza misma.

En el caso de Chandon y Terrazas de los Andes, afinar la precisión en el riego para evitar el derroche es una meta clave. Mestre y su equipo instrumentan mediciones de la cantidad de agua que necesita la vid de acuerdo con la demanda del ambiente, y también de la cantidad de agua que cada tipo de suelo dentro del viñedo puede retener. Así, logramos ser un 60% más eficientes que con métodos de riego tradicionales, asegura. Además, hoy, el 100% de nuestros viñedos están manejados de forma orgánica y regenerativa, y lograremos la certificación completa en el año 2027. Esta forma de manejo del viñedo es una gran estrategia para enfrentar el cambio climático. Mantenemos los suelos cubiertos de vegetación, así secuestran carbono y facilitan el ciclo natural de nutrientes. Esto disminuye la temperatura cerca de la zona de los racimos, y genera suelos con mayor capacidad de retener el agua.

Volver más racional el riego es también uno de los caminos que toma Viña Cobos a través de un uso inteligente del recurso. Hay diferentes perfiles de suelo y cada uno tiene necesidades distintas. En todas las fincas, antes de aplicar el riego hacemos estudios para saber cómo tienen que ser las mangueras, qué caudal deben llevar y en qué lugar tiene que haber doble manguera o simple, señala Fornasero.

La cosecha 2014-2015 se caracterizó por tener muchas lluvias y por lo tanto un montón de botritis en los viñedos. Y en la cosecha 2016-2017 el clima se normalizó, pero no volvió a su origen. Esto hace que en todas las bodegas nos vayamos moviendo a viñedos mucho más altos, con mayor amplitud térmica, para lograr ciclos completos y que no se adelanten los puntos de cosecha, explica Diana Fornasero.

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Al mismo tiempo, en el 2023 y como medida para mitigar el impacto de las altas temperaturas, en Viña Cobos se postergó la poda y se suprimió el riego en algunos viñedos con el fin de mantener activos los inhibidores de la planta, para que esté más tiempo en estado latente y se frene el ciclo de brotación.

Altos Las Hormigas.

En el caso de Altos Las Hormigas, los viñedos conservan un 40% de superficie con corredores nativos para mantener la biodiversidad y mejorar las estructuras de suelo. El riego se instrumenta independientemente para cada polígono según el tipo de suelo, y todos los viñedos son orgánicos certificados, sustentables y bajo prácticas de agricultura regenerativa.

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En el ámbito de la viticultura, Gambetta se apoya en estrategias como los puntos de cosecha tempranos, el sombreado de racimos para mantener acidez y el uso de estructuras de parral para algunas variedades: con este sistema de conducción –que brinda más sombra a los racimos– se puede mantener a las uvas hasta 20 grados más frescas que con el tradicional espaldero.

En bodega todos nuestros procesos tienen medición de agua y electricidad. Nuestro packaging está pensado de manera que genere el menor impacto posible, las botellas son ultralivianas y en la línea de mayor volumen usamos botellas que ocupen el menor espacio posible para reducir fletes, agrega Gambetta. Además, nos parece que la sustentabilidad también incluye a las personas y es por eso que generar una cultura de trabajo respetuosa y de ambientes felices es una prioridad.