
Cucina Carmela
Un nuevo restaurante sardo-mediterráneo en Recoleta
Recoleta tiene sus clásicos. Sin embargo, cada tanto aparece un lugar que revuelve el mapa. Cucina Carmela es un bistró mínimo, cálido, con luz baja y cortinitas, donde la cocina italiana reina.

l proyecto tiene nombre de mujer pero espíritu de pareja: Carmela y Daniele Pinna, dos extranjeros que comparten la idea de cocinar sin artificios. Y en esa simpleza radica el encanto de su restaurante.
Daniele nació en Alghero, Cerdeña, hijo y nieto de cocineros. Creció entre pastas amasadas por su abuela, pescados frescos y una tradición sarda que él define como más mediterránea que italiana, con algo catalán, algo español y mucho mar. Carmela, estadounidense, estilista de moda, encontró en Buenos Aires un lugar donde quedarse: Un día dijimos “hagamos algo nuevo. Algo que tenga ganas, que sea nuestro”. Y Cucina Carmela salió de ese impulso.
En los fuegos, Martín Ávalos, chef, y Blas Puliese, sous-chef, dos cocineros jóvenes que respetan el producto y las técnicas que honran la tradición sin petrificarla. Son los que traducen las recetas familiares de Daniele a un idioma porteño y estacional. El resultado: una carta que cambia según lo que llega del mar argentino y según la memoria de la cocina sarda.
La inspiración estética vino de Europa, especialmente de Milán: ventanas semiabiertas que dan privacidad sin aislar. Los bistrós europeos tienen esa media ventana que separa, pero también invita.
La carta de verano sintetiza el espíritu de la casa. Hay clásicos reinterpretados y platos que podrían haber salido de una trattoria familiar del Mediterráneo.
La cocina italiana trabaja sobre una idea de lo genuino como ingrediente principal. Entendido así, Cucina Carmela tiene una carta corta pero efectiva. Las salsas nacen de recetas que viajaron años. Y los mariscos llegan frescos desde Mar del Plata y otras partes más al sur de nuestro Atlántico, ostras, langostinos y pescados impecables. No necesitamos traer nada de afuera. Lo bueno está acá, resume Carmela.
Las entradas abren con un Vitel toné que respeta la fórmula original pero juega con texturas: salsa tonnata sedosa, alcaparras fritas y focaccia tostada. Le sigue un plato que revela la mirada del bistró: croquettes de papa con carpaccio de langostinos, acompañadas por una crema de zucchini al scapecche, caccio cavallo y un toque de citronet.
El Raw Bar es la declaración de principios de la casa. Ostras, mejillones, caviar sobre tostadas y ensalada de centolla (receta de la familia de Daniele).
En los principales aparecen pastas como los Spaghetti al limone; los Dedales alle zucchine (zucchini, chips de ajo y mejillones); y los Agnolotti del plin, rellenos de carne y servidos con una salsa bruna. Las carnes están representadas por una carrillera cocida al horno con hierbas, piel de naranja y vino tinto, y por la cotoletta de cerdo apanada. La pesca del día –brótola, lenguado, abadejo– se sirve con puré de coliflor y una salsa vegetal que abreva en la cocina de inmigrante, recetas humildes y sabores esenciales.
La carta de vinos por momentos no habla español y por momentos marida con esta nueva enología argentina.
Daniele todavía tiene una pequeña bodega en Alghero, con cepas autóctonas y algunas francesas como Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon. Habla de su viñedo y de sus platos con orgullo. Si no me aceptan como soy, no me importa, dice, riéndose sin perder la tonada.
Para más datos
Cucina Carmela
José León Pagano 2697 – Recoleta
Tel: 011 15-2785-8154
Reservas: meitre.com
IG: @cucinacarmela_





