De cucharas encantadas y mamules

Aprendió de chica a preparar mamul en la cocina de su abuela. Hace poco decidió darle forma a un emprendimiento que tuviera a este postre árabe como protagonista y ahora lo vende en todo Buenos Aires. Secretos e historias alrededor de mujeres y sus cucharas.

Publicado por  | Ago 14, 2021 |  |     

ecilia Lumi siente que en el acto de amasar mamul, entabla un diálogo imaginario con su abuelo sirio que llegó a La Cumbre, Córdoba, en 1941. Y con su abuela. Y conversa con ellos a través de sus manos y su bello molde de madera dibujada, hecha con el cedro del baúl que él trajo cuando emigró a la Argentina desde Damasco. 

En 2017, con 39 años, llegó de vacaciones a este rincón cordobés para habitar una casa abandonada, la de su abuelo. Desde allí acuñó la idea de vender estas masas perfumadas que le enseñó su Tía Julia y que ahora entrega por todo Buenos Aires. Realizó una diplomatura de turismo rural en La Falda y se quedó tres años.

“De chica no creas que fue fácil aprender a hacer mamul. Iba a su casa y no siempre me trataba con dulzura -recuerda-. Me decía que la masa era bien simple, de proporciones exactas de sémola, manteca clarificada y leche –nada de agua–, pero tenía que ser ‘una masa amable y hacerme caso’. Cosa que no pasaba y entonces me retaba. Hasta que finalmente lo logré: la masa empezó a hacerme caso”, cuenta riendo.

El mamul o maamoul (en árabe, معمول‎)  es una masa de manteca que se rellena con nueces, dátiles, pistachos, higos. La forma característica y reconocible se la dan los moldes que se utilizan para prepararlas.

Manos que amasan

Y conversan con su abuela también, que le enseñó del rigor de las proporciones.

“Con ella era distinto pero igual de exigente. Me acuerdo que con 15, 16 años volvía de una fiesta, pero había quedado para que me enseñara a las 9 de la mañana. Y no había sueño que valiera para ella, tenía que ser a la hora que había dicho: mi abuela me esperaba para que entendiera la disciplina necesaria para realizar cualquier actividad. Y ni que hablar de la cocina, un asunto muy serio para toda la familia que siempre se reunió alrededor de la mesa. Me decía cifras exactas que había que respetar como dogmas: ‘1 kilo de harina logra 48 bollitos de fatay’, sentenciaba. Y guay que saliera uno de menos”. 

Hoy Cecilia recita las recetas de memoria como mantras, como si  formaran parte de su alma.

Manos que bailan. Manos que aman

Las mismas manos que le permitieron salvarse de un incendio en la adolescencia que fue parte de su dolor y aprendizaje. Las manos de Cecilia practican una danza de sanación cada vez que confeccionan sus deliciosos mamul de masa suave, tierna y mantecosa…Vienen rellenos de nueces, azúcar y ralladura de limón.  El hueco se hace con el dedo y tiene que quedar de tal forma que al morderlos no se desarmen. Ella lo logra.

Sus proyectos la acompañan a donde vaya. A cuenta de la cuchara de madera para hacer mamul que encontró en Córdoba y la inspiró, Cecilia comenzó a rastrear cucharas de mujeres y mamules a lo largo y ancho del país, para lograr una suerte de ruta de las cucharas. Viajar de la mano de los ancestros. Principalmente, mujeres. Y sus cucharas.

También logró sumarse con su proyecto mamul marca país a un círculo de emprendedores en el municipio de Vicente López que le asignaron un subsidio que está a punto de recibir: con éste llegará un horno más grande y herramientas para mejorar aún más estas masas encantadas. A esta propuesta se agregan a sus otras especialidades orientales como keppe crudo o cocido, empanadas fatay o sfijas, zucchini marinados, hummus de garbanzo y de remolacha, babaganoush y tabule. Los pedidos se realizan con 48 horas de anticipación.

Los mamul pueden venir rellenos de dátiles, higos o lo que le soliciten “siempre que sea seco”, aclara. Pero los originales llevan simplemente nuez mariposa y azúcar blanco. Y azúcar impalpable por encima. No hace falta nada más.

“La receta de la tía Julia es la belleza de lo simple”, concluye. Con café, mejor que mejor. Vienen en una coqueta caja blanca y vale guardarlos para comerlos despacito, disfrutando cada bocado.

Datos útiles:

IG: @mamul_de_ceci_
Whatsapp: 11 5927 1784