17 de abril | Día Internacional del Malbec

El Malbec

un eterno as bajo la manga

En el mes de nuestra cepa bandera, recorremos proyectos nuevos, de terroirs explorados últimamente, y de clásicos que se renuevan y siguen vigentes. Larga vida al Malbec.

Publicado por  | Abr 17, 2024 |  |     

uele decirse que detrás del Malbec hay más Malbec. Y lejos de parecer una condena, esta frase es más bien una invitación a la aventura. 

Argentina fue bendecida con la fama de una cepa de inigualable flexibilidad al momento de amoldarse tanto a lo que los paisajes le piden como a lo que los productores buscan. Y si bien hay un estilo muy puntual de Malbec argentino que conquistó al mundo, el universo vitivinícola local fue lo suficientemente sabio como para no esclavizarse. 

Hoy aquel que empuja fronteras se lleva aplausos y, por fortuna, esa actitud es contagiosa. Así, en el mes que celebra al Malbec, elegimos repasar vinos de nuevos proyectos, de terruños recientemente explorados, y de clásicos en constante renovación y vigencia.

Los Bisole Malbec: herencia y vanguardia

El currículum de Sebastián Bisole despliega una lista considerable de propuestas, desde la que tal vez se lleva la mayor parte de su tiempo (Paso a Paso, junto a Norberto Páez) hasta varias asesorías. Una de sus aventuras más recientes es Los Bisole, donde Sebastián volvió la mirada hacia lo cercano: su familia. En especial su papá Félix, quien estudió enología en su juventud, pero rindió la última materia de la carrera hace apenas unos años.

Cada vino de Los Bisole está dedicado a uno de los miembros del clan y el Malbec lleva en su etiqueta el rostro de Ana María, mamá de Sebastián. El Malbec fue el primer varietal que elaboré con 17 años y el que me acompañó y acompaña en este hermoso camino. Es el varietal que fue mostrándome que la constancia lograba resultados, siempre presente incondicionalmente, sin pedir nada sino esperando a que vaya creciendo, explica él en relación a esa asociación inmediata con lo maternal.

Las uvas que dan forma a Los Bisole Malbec nacen en Los Chacayes, donde no hay grandes inclemencias climáticas, pero sí fríos intensos y marcada amplitud térmica, además de suelos aluvionales, pedregosos y poco fértiles.

Esto deriva en viñas que tienden al bajo rendimiento, pero con mucha intensidad de sabores y aromas, permitiendo jugar con distintos puntos de cosecha en función de la complejidad que se busque, aclara Sebastián. En este caso, la búsqueda va por vinos de cosecha más tardía, con mayor potencial polifenólico y extracción tánica, pero a su vez sin perder la verticalidad de la zona.

Ese equilibrio entre acidez aguda, potencia aromática y de sabores, con marcado perfil de taninos, se protege en bodega con diversas técnicas que buscan conservar precursores aromáticos y consumir más azúcar por grado de alcohol generado para evitar un volumen alcohólico final demasiado elevado.

Clásico o moderno, de perfil más complejo o más directo, con mayor o menor concentración y estructura, el Malbec de Argentina potencia su condición de variedad insignia.

Solito Va Malbec: explorando un clima extremo

600 botellas de Malbec fueron la primera producción oficial de Leandro Velázquez después de abandonar Salentein para fundar su propio proyecto, Solito Va, junto a su pareja Giuliana Bruno. No es de extrañar entonces que la cepa tenga un lugar especial en su mundo.

Solito Va nace luego de haber trabajado mucho tiempo en bodegas y haber estudiado enología. Quería elaborar vinos que me gustara disfrutar y con los que me sintiera identificado, que me muestren lugar o intenciones de un proyecto, comenta Leandro. Desde que todo comenzó venimos trabajando cada vez más en la búsqueda de vinos bebibles que muestren elegancia y precisión.

Solito Va se centró en dos premisas. Por un lado, dos blends de alta gama (Malbec-Petit Verdot y Semillón-Chardonnay) que homenajean a los abuelos de Leandro, Tato y Pali. Y, por el otro, una colección de vinos elaborados con baja intervención enológica a partir de viñedos de La Consulta, Altamira, Chilecito y Pampa El Cepillo. Es justamente de este último terruño de donde proviene Solito Va Malbec.

El Cepillo es una zona hermosa. Creo que su clima la convierte en única, dice Leandro. Suele ser un lugar donde el frío hace mucho daño con las heladas tardías, y el viento zonda en floración suele ser un problema. Pero los vinos que se obtienen tienen características particulares y muy marcadas que les dan identidad.

Este conjunto singular de condiciones se refleja en un Malbec donde la fruta es sobria y ácida, con toques especiados, acompañada por taninos sedosos y elegantes. El trabajo en bodega evita la intervención con agregados, la fermentación es con levaduras indígenas y la guarda en vasijas de concreto. Guiamos los procesos creando ambientes propicios para que salga todo de manera correcta. Trabajamos mucho con microvinificaciones de diferentes lugares de las fincas buscando que cada pequeño lugarcito pueda expresarse, subraya Leandro.

Alto Los Cuises Malbec: un oasis en Cafayate

Subiendo un par de kilómetros desde la ruta 40 frente a la finca Río Seco de El Porvenir, se encuentra otro de los viñedos de la bodega cafayateña, sin dudas el más singular: Alto Los Cuises. A 1850 metros sobre el nivel del mar, con pendientes pronunciadas y plantado en terrazas, está abrazado por un microclima que genera una vegetación frondosa dominada por higueras y palmeras, y da a luz un Malbec con una notable expresión de ese entorno que lleva sólo dos añadas en el mercado.

Tenemos las montañas pegadas a los viñedos reduciendo considerablemente la radiación solar recibida por las plantas, cuenta Francisco “Paco” Puga, enólogo de El Porvenir. A esto se le suma la presencia de nubosidad por las tardes, lo que provoca que los procesos madurativos dentro de la baya ocurran de una manera más relajada y paulatina. Por lo tanto, el ciclo de maduración se alarga.

Estas características derivan en un Malbec de acidez óptima con una pincelada herbal, subrayada por el suelo rocoso de alto contenido mineral. Para conservar esos rasgos, Finca Los Cuises Malbec se elabora en huevos de concreto y se cría en toneles de roble francés de Borgoña.

Ese fue el desafío principal: permitir que se exprese por sí mismo y, una vez que descubrimos su perfil natural, ayudarlo a protegerlo y perfeccionarlo, agrega Paco. Pasaron varios años desde que el viñedo se plantó en 2011 hasta que comenzó su producción en 2017, y dos cosechas aprendiendo de lo que nos iba comunicando. En 2019, finalmente nos lanzamos con su propio nombre y su expresión única.

En nuestro país esta cepa se hizo eco de cada lugar y multiplicó virtudes. De terruños diferentes, elaborados por enólogos que los interpretan, los Malbec argentinos siguen ganando fama y sosteniendo su vigencia.

Rutini y DV Catena: inoxidables pero en movimiento

Pocas etiquetas de Malbec en Argentina son tan instantáneamente reconocibles como las del Rutini Colección y su estampa señorial. Este vino fue encontrando su mejor versión a través del tiempo, pero siempre tuvo en claro cuál era su estilo, señala el enólogo en jefe de Rutini, Mariano Di Paola. Arrancamos en 1996 y obviamente hubo pequeños ajustes cosecha a cosecha, como quien afina un instrumento musical. Fue un trabajo de exploración de terroirs y de lo que brinda cada uno para reflejar la expresión del Valle de Uco.

Este Malbec reúne distintas zonas del valle y, por ende, una amplia heterogeneidad de suelos unida por un clima de altitud que brinda gran amplitud térmica entre el día y la noche. Esa diferencia repercute en una madurez más lograda y la posibilidad de cosechar en un punto ideal: con plenitud de la fruta sin perder la concentración y estructura. Pero también buscamos suavidad, advierte Di Paola. Que sea elegante y que tenga taninos sedosos con buen medio de boca y una acidez firme que nos dé textura.

Otro clásico, D.V. Catena eligió encarar el mes que celebra al Malbec con un nuevo lanzamiento que homenajea a los primeros exploradores argentinos de la Antártida a 120 años de su llegada. La idea fue marcar un lazo entre Nicola Catena, el inmigrante italiano que inició la dinastía en 1904, y aquellos pioneros que izaron por primera vez la bandera nacional en el continente blanco.

100% Malbec, D.V. Catena Tributo a la Antártida une dos viñedos emblemáticos: Nicasia (en Paraje Altamira) y La Pirámide (en Agrelo, Luján de Cuyo). Nicasia aporta potencia y estructura. La combinación del frío de Altamira con los suelos aluvionales, pedregosos, calcáreos, ponen en desafío constante al Malbec que reacciona con mucha estructura y aromas intensos, florales, de fruta negra. La Pirámide tiene suelos que retienen humedad y la topografía de Agrelo lo torna un viñedo frío. Todo esto hace que además de volumen, acidez y longitud, nos aporte un perfil más complejo y especiado, explica Ernesto Bajda, enólogo de DV Catena.

La vinificación es tradicional, con paso por barricas usadas, y un leve aporte de madera nueva. El corte final reposa en fudres viejos un tiempo antes de embotellado Dado que este vino tiene un valor histórico importante, tanto para la familia Catena como para nuestra historia como país, la búsqueda fue hacia algo que nos represente francamente. Malbec, respeto por la tradición, respeto por la historia. En eso pensamos cuando lo hacíamos, resume Bajda.