Juanchi Baleiron

Juanchi Baleirón

MALBECASTER WINES

Hace unos veinte años que el guitarrista y cantante de Los Pericos decidió aprender todo sobre vinos. En noviembre de 2024 Juan Alfredo “Juanchi” Baleirón presentó Malbecaster Wines New Experience, con cuatro etiquetas que apuestan –una vez más– a democratizar nuestra bebida nacional. 

Publicado por Fernanda Sández
fernanda sandez
19 enero, 2025
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CapitularSPG Sonríe, sonríe siempre. Ahora que, como diría el tango, “las nieves del tiempo platearon su sien” (y su jopo, y su barba), Juanchi Baleirón conserva el mismo aire de viaje de egresados. Algo de fogón playero, de vacaciones multitudinarias, la clase de cosas que se extrañan aún sin haberlas tenido. El sueño del bar frente al mar convertido en realidad por un grupo de músicos disueltos en ese gran caldero llamado Los Pericos, una banda cuyos temas siguen cantando todos: los adolescentes de 2024 y también los que lo fueron en 1988, el año del debut. 

A mí la música me dio todo: una carrera, una familia y muchísimos amigos, cuenta el artista en un video de la televisión paraguaya que anda dando vueltas por la web y en la que se lo puede ver soltando frases en guaraní. El tema es que ahora, en Buenos Aires y en esta charla, los amigos vuelven, como una marea que nunca se aleja del todo y que siempre trae cosas nuevas. Así, amigos de por medio, fue como hace dieciséis años llegó hasta el universo del vino y siguió “enchamigándose” con muchos otros personajes: periodistas gastronómicos, gente del mundo de las bodegas y, desde luego, enólogos. Y quedó flechado para siempre. 


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“Al hacer vino tenés en cuenta a la gente, igual que en la música. ¿O para qué hacés un estribillo? Para que la gente cante. Ojo, hay gente que hace vinos más encriptados y otra que hace vinos más para afuera, vinos bien populares. Pero a mí me gusta jugar en todos lados.”

Al primero de los grandes que conocí fue a Ale Vigil, hace dieciséis años, en una feria de vinos de lujo en el Alvear. Él me conocía por la música y yo por el vino, pero todavía no era lo que son hoy los enólogos, figuras con un perfil mucho más alto. Ahí lo encaro. “Capo”, dije yo y “Capo”, me dijo él. Entonces así, intercambiando “capos”, nos hicimos muy amigos con Ale, y a partir de eso me acercó a otros enólogos de diferentes edades, estilos y tendencias, recuerda. Y entre ellos estaba Marcelo Peleritti, alma mater de la bodega Monteviejo. Sólo cuestión de tiempo que se cruzaran (yo sabía que tarde o temprano nos íbamos a conocer porque él era amante de la guitarra, músico… Amigos en común del vino y de la música, resume) y cuando eso finalmente sucedió fue como un reencuentro.

Pegamos recontra onda y al poco tiempo Marcelo me ofreció un regalo: una barrica nueva, a ser llenada con lo que yo eligiera. Entonces hicimos unas catas, unas pruebas en el techo del restaurante en Monteviejo. Ese día trajo como veintipico de muestras, yo fui eligiendo la que más me gustó, él aceptó y me hizo una pequeña corrección. Pongámosle un poquitito de éste y menos de éste, me dijo. ¡Me hizo como el master del disco! (risas). Entonces ese blend se metía en madera durante un año y pico y después un año más en estiba. Así fue como surgió esto que según él era un regalo por nuestra amistad y que podía hacer con eso lo que quisiera. Tomalo, vendelo, regalalo. Lo que no sabía es que iban a pasar las tres cosas juntas, sólo que en un orden distinto.

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Malbecaster New Experience: Juanchi Baleirón presentó su nueva línea de vinos junto al winemaker Francisco Evangelista, fundador de CrowdFarming Wine, en el programa de Joe Fernández en el canal de streaming Winexplorers, en el Club Lucille. Se trata del Álbum Blanco Revolution 9 (un blanco de Alvarinho y Chardonnay), el Pink Flood Crazy Diamond (un rosado de Pinot Noir y Grenache), el Malbecaster Overdrive (un tinto de Malbec) y el Champ Amp Volumen II (un espumoso de Chardonnay y Chenin).

Notas a dúo

Según él, el trabajo de un hacedor de vinos no es tan diferente del de un productor musical. Ambos tienen mucho de intuición y de alquimia. Algo que siempre supo, pero que con la llegada de Malbecaster, su vino debut, pudo comprobar de primera mano. Más aún, en ese ida y vuelta de cortes y notas, su amigo Marcelo Peleritti lo vio tan entusiasmado que se le ocurrió sumarlo a un proyecto mucho más ambicioso. Me propuso lanzar un vino, pero en una franja más abajo porque ese iba a terminar costando 80 o 90 dólares. Me dijo que hiciéramos uno en el rango de los 16 dólares, como para poder salir al mercado. Ahí fue cuando yo pensé la línea, la estética y los nombres. Un juego de palabras, yo vivo haciéndolos. Así uno surgió la fusión de Malbec y Stratocaster: Malbecaster.

Más tarde un amigo que hace tapas de discos me mostró el boceto de la etiqueta y dije: “Waw, sí, es por acá.” Y salió Malbecaster. Después llegó Pinkflood, que es el bajo de Roger Waters, y el Gran Baleirón, una guitarra acústica, clásica. Esos fueron los primeros tres vinos.

Con todo el interés y el disfrute que asocia con las copas y los brindis sabe –y lo dice sin tapujos– que es casi un invitado en ese universo tan poco dado a otorgar ciudadanías. Se reconoce “de otro palo” –el del rock, el de las guitarras y los diapasones–, uno que no suele cruzarse demasiado con las catas ni con cierta pose asociada a la galaxia bodeguera. Lo suyo va más por el lado de la sencillez y por la modernidad, por hacer del vino una parte –y no el centro– de cada reunión de amigos. En ese sentido, insiste con el “aire de familia” que liga al vino con la música y a los enólogos con los productores y músicos como él.

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“A mí me tienen sin cuidado las críticas, aunque sí tomo las que vienen de gente calificada, importante, y que son de buena leche. Pero creeme que estoy curtido. Estoy expuesto desde hace 38 años con la música. ¡Mirá si no voy a saber manejar la exposición y las críticas hoy!”

Al final te das cuenta de que vino y música se parecen bastante. Vos partís de tu gusto personal, de hacer algo que te representa pero que –como la música– se expone al gusto de los demás. Y, de alguna manera, como hagas música vas a hacer vino.

Entonces nosotros empezamos haciendo vinos de ultra calidad, pero ahí también, como en la música, una vez que llegás a la gente, querés seguir llegándole y hacer vinos que sean representativos de vos, pero que también a la gente le gusten. De nuevo, como en la música, la tenés en cuenta. ¿O para qué hacés un estribillo? Para que la gente cante. Ojo , hay gente que hace vinos más encriptados y otra que hace vinos más para afuera, bien populares. Pero a mí me gusta jugar en todos lados.

Tanto es así que, reconoce, participa de cada etapa del proceso, no importa si se trata de los cortes, el arte de las etiquetas o el proceso de exportación. En cada cosa él participa activamente poniéndose también al hombro la tarea de difusión. En este momento los planes son desarrollar y comunicar mucho la nueva propuesta: que llegue a todos lados y que el vino también llegue a todos lados.

Que sea muy ágil la distribución. Empezamos esto en una época tan especial como el fin de año y el arranque del verano, cuando hay un montón de cosas para hacer. Entonces la idea es ir moviéndome y de a poco ir también planeando la exportación.

Una que bebamos todos

Si sus canciones son de esas que hicieron cantar a todo el mundo, en esta nueva etapa de su evolución en el camino del vino, Baleirón busca pasar de la platea a la popular. Hizo, y lo dice, vinos multipremiados; ahora quiere que sus vinos con ecos de guitarra, bajo o amplificador sean un lujo posible, más a tono con la maltrecha economía de tanto fan. ¿Una que sepamos todos? Exactamente. Hay pues un Malbec, un blanco, un rosado y un espumante que portan nombres en los que resuenan bandas, álbumes o hits. El Malbec, por caso (Malbecaster Overdrive) tiene uvas de Los Cerrillos, en Luján de Cuyo, y un aroma que mezcla los frutos rojos con el cassis. Álbum blanco es, desde luego, un blanco casi tan poderoso como el álbum de Los Beatles que evoca su nombre y combina Chardonnay con Albariño (85% y 15% respectivamente). Su línea de vinos es así: clara y directa.

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Juanchi Baleirón creó la línea Malbecaster New Experience junto con CrowdFarming Wine, dirigida por los enólogos Francisco Evangelista y Victoria Pons. Son cuatro etiquetas –y nombres– con ADN roquero al servicio de vinos de gran calidad.

Confiesa que, en este momento, su mayor desafío es la simplicidad. Yo arranqué con el pie derecho, con Marcelo, pero ahora estamos en una nueva etapa en la que estamos queriendo que el vino se explaye, que llegue a más lugares y que más gente lo tome. Yo en el vino veo un concepto, porque vengo de ahí. Entonces vengo como con ciertos filtros rotos; no paso por ahí porque vengo de otro lugar. Soy más directo o más osado que alguien que viene del mundo del vino y es más cauto. Yo no soy nativo de ese mundo. Yo me asocié con Marcelo e hice un estilo de vinos, pero ahora que estoy con Fran Evangelista hicimos algo bien distinto. Vinos muy jóvenes, más sencillos y más fáciles de tomar. Son vinos más de acompañar, de ser coprotagonistas de las comidas y de los momentos. Y ahí está la cuestión: el rumbo que hoy tomamos es diferente. A mí me gusta empatizar. Por eso también les cambiamos el nombre. Entonces Malbecaster es Malbecaster New experience, porque es otra etapa, y todo eso está más ligado al nombre que a una sola forma de hacer vinos. Hay una cantidad de estilos, cabezas, terroirs, conceptos, que yo siento que cada vez se abren más y es mucho mejor.

Francisco Evangelista de CrowdFarm ingWine y Juanchi Baleiron en la presentacion de la Nueva linea de vinos Malbecaster

Francisco Evangelista de CrowdFarming Wine y Juanchi Baleiron  en la presentación de la Nueva línea de vinos Malbecaster Experience.

Me gusta esta tendencia de que el vino esté más cerca de la gente. Porque para protagonistas tenemos a los clásicos nuestros ultra premiados que los fanáticos los tomarán haciendo reverencias. Pero lo que hoy quiero ahora es que el vino esté ahí, que sea canchero, que esté cerca de las comidas de amigos y de familiares. Cerca de las juntadas. 

¿Que si tiene miedo a las críticas, a que este nuevo proyecto reciba un par de cejas levantadas de parte del siempre esquivo Planeta corcho? Para nada. La música, el éxito de Los Pericos, las despedidas, la marea de aplausos, todo eso lo ubicó hace rato en un árbol a prueba de tempestades. Estoy acostumbrado a las críticas. Hace treinta y ocho años que estoy en una banda que fue moda en sus comienzos, en 1988, y cuando es moda viste cómo es: te dan alabanzas y te dan palos. A mí me tienen sin cuidado las críticas, aunque sí tomo las que vienen de gente calificada, importante, y que son de buena leche. Pero creeme que estoy curtido. Estoy expuesto desde hace 38 años con la música. ¡Mirá si no voy a saber manejar la exposición y las críticas hoy!, dice. Y, para variar, se ríe.  •

IG: @malbecasterwines
@juanchib