
La cultura de Corea es un boom, gastronomía incluida. En Buenos Aires crecen los restaurantes de platos típicos y el barrio coreano, en Flores, es un programa en sí mismo. También la cocina dice presente en muchos k dramas, como este cuarteto de series al que le sumamos los recomendados de Mariano Ramón donde probar esta deliciosa comida.
Publicado por Laura Cukierman | Ago 31, 2024 | Tendencias |

engo una amiga que se hizo adicta a las series coreanas y cuando digo adicta es casi literal. La coyuntura la ayudó bastante y, de pronto, encontró refugio consumiendo horas y horas de series y películas que se impusieron en todo el mundo, convirtiendo a la industria audiovisual de Corea del Sur en un gigante del entretenimiento mundial.
Como cualquier otro boom cultural, el de la industria audiovisual coreana incluye consumos que escalan a otras áreas como la comida, el idioma y el turismo. Mi amiga no se limitó sólo a ser una simple espectadora pasiva, sino que se hizo fan de todo lo que implicara a Corea, especialmente su gastronomía: las series coreanas y la comida maridan muy bien. En todas las producciones audiovisuales la cocina cumple un rol fundamental para narrar las más diversas historias o ser funcional a lo que se está contando. Siempre hay alguien que pregunta si otro ya comió, alguno que protesta por un plato mal realizado, otro que se alista para homenajear a su novia preparándole alguna delicia y todos absolutamente todos usan a la comida como excusa para reunirse con amigos, discutir con enemigos, declarar su amor o simplemente juntarse en familia.
Hace tiempo que, desde el otro lado del continente, empezamos a descubrir platos, costumbres y sabores desconocidos para nosotros hasta entonces. Proliferaron restaurantes de comidas típicas y el barrio coreano, en Flores, se convirtió en uno de los más visitados en la Ciudad de Buenos Aires.
El ingreso de mi amiga al universo del K drama y al de la gastronomía coreana fue a través de Wok of Love. Una comedia romántica que desde su primera escena nos sumerge en la cocina oriental (coreana y china) recorriendo, a través de un pequeño restaurante de barrio, un sinfín de platos asombrosamente realizados por un talentoso chef en crisis.

Título: 기름진 멜로 / gireumjin mello. Título en inglés: Wok of Love. Genero: Comedia, Romance, Comida. Episodios: 38 (35 min /episodio). NETFLIX.
Llega allí por haber sido despedido injustamente de un hotel de lujo y encontrará a dos socios muy particulares para vengarse y reconvertirse: un sensible ex mafioso y una joven millonaria con una familia caída en desagracia. El fracasado restaurante chino, propiedad del gánster, le servirá al chef para cambiar de vida, pero antes deberá entrenar a una excéntrica banda de ex mafiosos como sus cocineros.
Este trío lleva al espectador de las narices, con un humor naif y una realización particular, a conocer y asombrarse con sus preparaciones, especialmente con el manejo que tiene del wok el protagonista. Así vemos pasar unos tentadores bollitos de natillas al vapor (Lai Wong Bao), una sopa de fideo wonton estilo Hong Kong, hojas de loto envueltas con arroz y pollo (Lo Mai Gai), dumplings de gambas (Har Gow), sopas de fideos, un festival de cangrejos y todo esto con un alucinante uso de los utensilios y objetos de cocina típicos.

Título: 초콜릿 / Chokolis. Título en inglés: Chocolate. Género: Drama, Romance, Comida, Medicina. Episodios: 16. NETFLIX
Con otro tono y en otro registro más sentimental, mi amiga eligió ver Chocolate, un drama surcoreano grabado en Corea y Grecia, que tiene a la comida como protagonista en un lugar especial. La consigna de esta serie podría ser: “llorar y comer hace muy bien al cuerpo y al alma.” Lee Kang es un neurocirujano que alguna vez soñó con dedicarse a la cocina como su madre, y Moon Cha-yeong, una chef formada en Italia.
Cuando era pequeña, ella lo conoció en un pequeño restaurante de una ciudad costera donde le ofreció una comida deliciosa, algo que la inspiró a convertirse en chef. Las vueltas de la vida los llevan a rencontrarse en un centro de salud para trabajar juntos en la unidad de cuidados paliativos. Moon debe asegurarse de que los pacientes tengan una comida que los gratifique y los conecte con emociones más placenteras. Lee debe garantizarles el menor dolor posible en su etapa final.
Desde ya, hay una historia de amor entre ellos y se necesitan muchos pañuelos para ver esta serie. Cada plato que se prepara es perfectamente funcional a la trama, ya sea para los enfermos o para los protagonistas. Está presente el chocolate, pero también un estofado de dumplings para consolar a un paciente que ya no soporta la insulsa comida del hospital, y a otro que pide comer, por una última vez, unos fideos con salsa negra, un bossam kimchi, tortas de arroz que recuerdan a una infancia triste, pollo frito que conmemoran a un padre que ya no está, mucho ramen, postres, sopas, y la lista sigue.
Después de las lágrimas, mi amiga buscó consuelo directo en su propia cocina y decidió experimentar con algunos platos coreanos. Encontró varias propuestas en las plataformas que la entusiasmaron y le llamó la atención una miniserie documental sobre el pollo frito. ¿Qué podría resultar tan interesante para dedicar cuatro episodios a esta comida que ni siquiera tiene orígenes en Oriente?

Título original: Korean Fried Chicken Rhapsody. Año: 2024. Intervenciones de: Paik Jong-won. Género: Documental. Serie de TV | Documental de viajes. Cocina. NETFLIX
Sin embargo, en Corea lo toman tan en serio que incluso le organizan un festival especial, el Chicama. Así arranca Rapsodia del pollo frito coreano, una serie dedicada a un auténtico fenómeno cultural gastronómico que atraviesa a todas las clases sociales y etarias. Se come durante los partidos de futbol, los viernes por la noche con amigos o con la familia, casi siempre con la mano y acompañado por cerveza, se presenta con diferentes salsas y hay más de 40 mil marcas y locas diferentes de pollo frito en Corea. Una industria en sí misma que arrancó en la década del 70 y se convirtió en un clásico popular.

Título: 기생충 / Gisaengchoong. Título en inglés: Parasite. Género: Drama, Familiar, Suspenso, Psicologico. Duración: 132 min. MAX
Le salió tan bien el pollo frito a mi amiga que le sugerimos que pruebe haciendo el jipaguri. Un plato que impuso la genial Parasite, la primera película de habla no inglesa en ganar el premio más importante de la Academia de Cine, dirigida por Bong Joon. El nombre de este plato proviene de la combinación de dos tipos de fideos instantáneos: jjapagetti y neogur.
El primero es un fideo tipo spaguetti que lleva salsa de soja y, el segundo, consiste en fideos neoguri, un ramen saborizado con caldo picante de mariscos. La preparación original consiste en fusionar ambos fideos, pero en la película le agregan carne, Hanwoo , un corte costoso que se consigue en Corea del sur. Por supuesto, que le dijimos que podíamos comer viendo esta sátira social centrada en dos familias de clases sociales opuestas entrelazadas circunstancial y absurdamente y cuyo final es espectacular.
A mi amiga no le disminuyó ni un poco el interés por las producciones coreanas así que le hice una última recomendación rodeada de cajas de ramen: mirar alguna película del director Hong Sang-soo, quizás El Gran Chef, y conseguirse varias botellas de Soju, el gran protagonista de todas sus películas.

Se trata de un licor de arroz envasado en botellas verdes que sus personajes beben sin parar, ya sea para brindar, para olvidar, para recordar, para discutir, para tomar coraje o para hacer el ridículo.
El universo coreano es tan complejo como atractivas son sus producciones. Abundan géneros, formas y temáticas. Hay para todos los gustos, casi como su comida. Y seguiría creciendo porque, como mi amiga, cada vez tienen más seguidores fieles a sus realizaciones. Una vez que entran en su universo, no quieren salir más.

El éxito de los k dramas:
El éxito de la parafernalia audiovisual coreana no fue azaroso. La inversión en la industria del entretenimiento fue una estrategia económica surgida en plena crisis financiera asiática y fue el resultado de una política planificada desde el Estado cuando el gobierno reconoció el rol fundamental del cine y de las series en la economía. Vio su potencial para la creación de empleo y el crecimiento económico y sobre todo su dimensión simbólica como un potente difusor de la cultura coreana. Decidió entonces dirigir recursos significativos y esfuerzos legislativos hacia el fomento de la producción de cine y series y una cuota de pantalla importante para las realizaciones nacionales. Pero además generó las condiciones legales para estimular coproducciones e inversiones extranjeras y promovió activamente la industria en mercados internacionales promoviendo alianzas publico privado. El resultado fue superior al esperado y hoy es una de las industrias del entretenimiento más pujantes en todo el mundo.
Bonus track I
Por si quedaba alguna duda sobre el alcance de la cultura coreana en Argentina, el Congreso Nacional declaró el 22 de noviembre como el Día Nacional del Kimchi en el país.

Con objetivo de valorar el aporte cultural y social de los inmigrantes coreanos de reforzar los lazos con la República de Corea se homenajeó a este alimento típico echo a base de preparación fermentada que tiene como ingrediente básico la col asiática o repollo, con cebollín, zanahoria y distintos vegetales.
Argentina es el primer país donde los coreanos tienen el Día Nacional del Kimchi. Es que el interés por lo coreano desde este lado del planeta es notable. Según el Centro de Cultura Coreana en Argentina, ubicado en Maipú 972, de la Ciudad de Buenos Aires, el número de estudiantes de idioma se ha multiplicado por diez en los últimos cinco años. El Festival de Cine Coreano en Buenos Aires, Han Cine, es uno de los más esperados cada año y convoca a miles de cinéfilos. Lleva nueve años realizándose e incluso se editó un libro precioso, desde el Centro de Cultura, que se llama Cine Coreano en Argentina. Una historia de película donde escriben varios y prestigiosos especialistas sobre el tema.

Bonus Track II
El origen del barrio coreano o Little Corea, en el barrio de Flores, de la ciudad de Buenos Aires, tiene sus orígenes en un grupo de inmigrantes coreanos que se radicó en a finales de los años 50 en medio de la posguerra. Le dieron a esta zona el nombre de “paek-ku” que significa “109” por la línea de colectivo que pasa por allí. Está ubicado en la Avenida Carabobo entre Eva Perón y Castañares, a unas diez cuadras de la avenida Rivadavia, y se pueden encontrar supermercados especializados en productos coreanos, locales de comida, restaurantes a puertas cerradas, karaokes, agencias de turismo, y muchas iglesias coreanas.
Mariano Ramón recomienda estos restaurantes del Barrio Coreano
- Sandulchan. Cocina casera coreana. 114611 7234. Flores, CABA. @sandulchan
- Una canción coreana. Clásicos que no fallan. Av. Carabobo 1549. Flores, CABA. @una.cancion.coreana
- Han Guk Kwan. Comida tradicional de Buena factura. Saraza 2135. Flores, CABA. @hangukkwanba




