
La vuelta al bistró
O la vuelta a la comida sin firuletes, rica. Carta corta y estacional, productos nobles, técnicas sólidas. Entre los nuevos, los clásicos, los afrancesados y no tanto seleccionamos diez locales donde la bistronomie brilla.
n la calle Guevara, en Chacarita, hay un pequeño bistró que podría estar en el parisino Le Marais. Pero no. Pan, vino, paté, ventanas con postigos y un rincón donde las chicas se sientan en una mesa de madera antigua con sillas Thonet, frente a un largo espejo. Los pisos cerámicos imitan a los de los restaurantes clásicos. Atiende una moza con acento francés, y la cocina a la vista revela profesionalismo y prolijidad.
En otras mesas, algún que otro turista, un señor de barbita blanca, un grupo de treintañeras, dos chicos flacos vestidos de negro, una pareja despareja en la barra. Silvino abrió en agosto en honor a un plomero paraguayo que uno de mis socios contrataba para sus obras y era el encargado de dar de comer; representa a todas las personas que encuentran tiempo para cocinar para los demás y compartir su mesa, y que conforman una manera de ser y de dar de comer, generosa y sin artificios, dice el chef Gaspar Natiello. Lo dice a días de abrir un restaurante de pastas –elaboradas en el lugar con máquinas italianas– ítalo-porteño. Se llama Bochinche y está en el mismo barrio.
Dice que Silvino es un “bistró díscolo” porque no se aferra a la definición clásica del manual de servicio: En la actualidad hay un mix; en presencia, la estética es la de un bistró, con carta corta que cambia platos todo el tiempo, estacionalidad clara y carta de vinos interesantes que tampoco sea un libro, a precios de amigo.
Sirve un delicioso crudo con vichyssoise, carne con salsa holandesa, pesca del día: los pescados de Gaspar son increíbles (Sarasa Negro, Ajo Negro, Chiusso), estudió en la escuela del Gato Dumas, pero reconoce que te hacés quemándose las manos.
Bistrós más clásicos con carta corta e ingredientes nobles, bistró con estética antigua pero con platos más modernos: la bistronomie, que nunca se fue, vuelve con nuevos bríos. La foto mental es la de la mesa redonda, la terraza, el tartar, el pato a la naranja, el tournedó de lomo.
Hoy el bistró se encuentra en el medio: no es la brasserie, que es nuestro bodegón con platos más contundentes, ni el restaurante de alta cocina, y menos aún el de autor de una o dos o tres estrellas, dice Gaspar.
Volver de otra manera
Le Rêve abrió hace 5 años, pero ahora se mudó enfrente y cambió de chef, reformateó platos, horarios y onda. Es un bistró clásico francés que incorporó un cocinero jefe muy joven y talentoso, Ramiro Hernández (22). Estudió en Gato Dumas; trabajó en Mercado de Liniers, en Trashumante (El Baqueano), en España con Quique Dacosta (tres estrellas Michelin); pasó por Mengano y Austria (Hotel Rosewood). Platos para ir a buscar sin dudar: pesca en costra de papas, mejillones a la marinera, chipirones a la Provenza.
La barra vale la pena para sentarse al atardecer a probar uno de los cócteles de Marcelo Gil, alias Tiger, que está desde 2020 y ahora se renovó. Delicias como el Mandarin Mule, con vodka, jugo de mandarina, agua de jengibre y óleo cítrico, o el Truman Capote, con vodka, jugo de lima, cordial de naranja y néctar de saúco.
Hoy los bistrós díscolos, los de toda la vida, junto con los neo-bistrós de ingredientes locales, técnica y precios normales se reivindican. El público que volvió a este formato se define por el verdadero amor por la cocina, el mismo que siente el crítico de Ratatouille cuando se sienta a comer su infancia.
Fico es “higo” en italiano: el ingrediente fetiche de la pastelera Estefanía Maiorano y el cocinero Martín Sclippa. Abrieron este bistró en 2024 en Villa Crespo. Y quisieron que tuviera paredes claras, barra de madera, carpinterías pintadas de gris acelestado y una cocina súper equipada. Pero ojo, acá el sostén no es la paraferenalia tecnológica sino el talento y la formación de Sclippa y Maiorano. Los dos pasaron por cocinas de Europa y trabajaron varios años en Narda Comedor (qué escuela la de Narda).
La fórmula de Fico podría resumirse en mucha sazón y cero bla bla. Hay un pan fuera de serie, un canapé del día, entradas que cambian con la estación y platos que en estos dos años se hicieron clásicos: el paté de conejo y avellanas con gelée de oporto, sobre masa brisé, con ensalada de hojas amargas y vinagreta de mostaza (apúrense, dicen que en breve lo sacan de la carta). O el pollo pastoril, con piel crocante, dosis justa de sal, fondo de carne, puré de hongos, láminas de Portobello y papas Dauphin de fritura perfecta.
De Fico nos gustan los sabores reconocibles pero aggiornados, el diálogo entre cocina burguesa y actual, la pastelería nada común, la calidad en todo y la falta de divismo. Los higos –no podía ser de otra ,manera– que aparecen en platos salados, también figuran en los postres, como el helado de hojas de higuera, con higos frescos y sésamo negro. Y si no es época de higos, bienvenida la dona de batata con dulce de leche y batatas caramelizadas con miso, o el tiramisú (nada que ver con el tradicional: este es helado y delicioso), entre otras maravillas.
Garabato es el neo-bistró que abrieron Clara Corso y Lucas Canga en Núñez. En el puesto número uno de los hits de la casa figura la tarta de jamón y queso, desaparecida del mapa gastronómico por largo tiempo y acá preparada con masa de hojaldre y cantidad generosa de jamón y queso. Muy interesante la versión del tartar de lomo encerrado en un delicado disco de masa brisée, con mayonesa de demi-glace: combinación feliz. Parte de la carta nace de los viajes que la pareja –en la vida y en los fuegos– hizo por el mundo y en los que encontró inspiraciones varias. Como los scottish eggs, en este caso de codorniz, con puré de papas y anchoas.
9 y 10 | Garabato, tarta de jamón y queso. Scottish eggs.
11 y 12 | Alo’s Bistró, sus carnes y sus salsas. Ciervo. Magret de pato. 13 y 14 | L’Atelier Bistró, Paté de campagne. Pato con alcahuciles y papas rosti.
Clásicos e imbatibles
Alo’s Bistró, a cargo del chef Alejandro Féraud, tiene una propuesta de cocina orgánica y estacional, honesta y creativa. El ambiente de madera, piedra y cemento se prolonga en la nueva boutique, donde se puede llevar todo lo rico a casa. La cava, en este caso, de chica no tiene nada. Se incorporaron novedades, berretines del chef como la carne salvaje proveniente de lodges, las aromáticas de su propia huerta o el imperdible menú Está de Salsas, donde las grandes salsas como la Mornay, Velouté, Beurre blanc o Demi-glace tienen su plato increíble, en menú degustación.
L’Atelier Bistró, en este caso se trata de un bistró fino. Charly Forbes y Verónica Morello empezaron en 2004 en La Lucila y después se trasladaron a Martínez. Fusionan culturas bajo la influencia francesa, con servicio impecable y platos como el paté de foie, las mollejas crocantes con tartar de tomate, las ostras frescas, el confit o magret de pato como siempre, los ravioles de trucha o el clásico fondant de chocolate que no decepciona. Es un verdadero placer sentarse a comer con esta atención, esa comida y ese respeto por el producto.
Y si de placer por el producto y su elaboración se trata, hay otros dos ejemplos que no defraudan: Roux, de Martín Rebaudino en una esquina de Barrio Norte, y el Restó SCA, donde Maggie Piaggio realiza cocina de autor para unas pocas mesas en una casona que es Patrimonio Histórico sobre la calle Montevideo, de 1886. Desde que en 2003 empezó como pasante con María Barrutia y luego Guido Tassi, con quien trabajó codo a codo por más de 10 años. La mejor materia prima con productos frescos: no fallan los clásicos como la codorniz rellena, las lengüitas de cordero al escabeche o la misma preparación pero con conejo, la trucha curada, el pulpo español, la pechuga de pato pekín o el confit de canard con salsa de ají amarillo y echalotes encurtidos, o la deliciosa pasta a la carbonara, de lunes a viernes al mediodía o jueves y viernes por la noche.
Roux está abierto desde 2014 en ese ambiente –¿otra vez?– parisino. La carta o menú de pasos con ostras vivas, jamones españoles imbatibles, pulpo español y algunas excentricidades, porque algunos de los platos son de alta cocina y no tienen tanto que ver con la pizarra del bistró, esas que sí conserva el restaurante homónimo Las Pizarras, otro bistró que sobrevive en este futuro tan incierto. Allí según la temporada puede haber pulpo de Chubut o paella de trillas.
19 y 20 | Las Pizarras, pulpo de Chubut. Arroz al horno con trillas y cachete de cerdo en la paella. 21, 22 y 23 | Dadá, y su local de impronta parisina. Guiso de lentejas, pan de masa madre. Brochete de lomo, vegetales asados, cous cous.
Un local inoxidable: Dadá. Abrió en 1998. El fundador inicial fue Mario Salcedo y dos socios, y desde 2000 el propietario es Paulo Orcorchuk, que también es bartender desde la época de Filo. Como todo bistró, Dadá tiene el toldo francés –original de 1935– y platos del día que amplían la carta con sugerencias como polenta con ragú de ternera, salmón en manteca de salvia con risotto de calabaza, spaghetti alla puttanesca con anchoas y alcaparras. Artistas, oficinistas hacen a veces cola para pedir un mondongo en la vereda, un choripán en brioche con pepinos encurtidos y dressing de criolla en la barra, o un consagrado lomo Dadá con gratén de papas y mostaza Dijon en alguna de sus codiciadas mesas. La noche es otra cosa y la vereda también se enciende; de hecho, apenas saliendo de la pandemia era el único lugar abierto en todo el microcentro, como un faro que iluminaba la noche y la hacía menos confusa.
Para más datos
Silvino. Guevara 421, Chacarita, CABA. @silvinoquerido
Bochinche. Santos Dumont 4056, Palermo, CABA. @hastabochinche
Le Reve. Nicaragua 5001, Palermo, CABA. @lerevebistro
Fico. Muñecas 775, Villa Crespo. CABA @fico.ba
Garabato. O´Higgins 3424, Núñez, CABA. @garabato_bistro
Alo´s Bistro. Blanco Encalada 2120, Boulogne. @alosbistro.arg
L’ Atelier Bistro. Av. del Libertador 14520, Martínez. @bistrolatelier
Restó RCA. Montevideo 938, CABA. @resto.sca
Roux. Peña 2300, CABA. @rouxresto
Las Pizarras. Thames 2296, CABA. @laspizarrasbistro
Dadá Bistró. San Martín 941, CABA. @dadabistro






