
Nanum
Coreano poco convencional
El restaurante de Marina Lis Ra plantó bandera en Chacarita y ya tiene un público fiel. Su cocina sabrosa, con fusiones y sin confusión lo convirtieron en uno de los favoritos del barrio.
a cocina coreana arrasa en Buenos Aires. Cruzó las barreras del barrio de Flores y echó raíces en otros rincones de la ciudad con su potencia de aromas, sabores, colores. No fue una carrera rápida. Quién hubiera dicho hace 10 años que el kimchi, un fermento a base de coles, plato nacional de Corea, iba a tener tanta popularidad en Buenos Aires. Y que el repertorio de restaurantes tradicionales, como Una Canción Coreana, se iba a ensanchar con otras propuestas no convencionales.
Marina Lis Ra se animó a presentar una interpretación propia de esta gastronomía. Hizo sus primeros pasos en Niño Gordo y cuando terminó de foguearse en esa cocina de ritmo demencial encaró un formato de Nanum que funcionaba los lunes dentro de Opio Gastropub.
Lis (@simplyliss) tiene DNI argentino, ascendencia coreana, vocación de anfitriona y una sonrisa a prueba de estrés. Se nota que le encanta dar de comer, poner el ojo en los detalles y mirar cómo disfrutan sus comensales cuando se llevan a la boca lo que prepara. Porciones generosas. No es raro que haya bautizado a su restaurante Nanum “el arte de compartir”.
Hace 6 meses, en pleno tsunami, pegó el volantazo, abrió local en Chacarita, el nuevo polo gastronómico de la ciudad, y Nanum dejó de ser un restaurante dentro de otro restaurante. Ahora ocupa un espacio con mesitas en la vereda –reglas de la pandemia– sobriedad y encanto.
Datos útiles
Nanum. Roseti 177, Chacarita.
Accedé al menú AQUÍ.
De martes a sábado (1° turno, 19.30 / 2° turno, 21.30).
Reservas: nanum.meitre.com
Los que conocen el estilo de Lis saben que sus platos entran primero por los ojos. La tortilla de papa y nabo con teriyaki, alioli de wasabi, huevo, shitakes, ensalada de hinojo y hierbas pinta bien si el plan es empezar el recorrido pum para arriba. Igual que los ñoquis tostados de arroz, crema de chunjang, langostinos, chili, lima y pepino. Un plato para volver al restaurante: el kimchi asado con gírgolas ahumadas (no se imaginen un ahumado empalagoso, esto es pura sutileza).
Ojo, que el entusiasmo les permita guardarse lugar para las ribs primero hervidas y después laqueadas con gochujang. Picantón. Llega a la mesa con boniatos, papas al horno y arroz. El laqueado llama al mordisco y la carne trémula se desprende del hueso. La sublimación del cerdo. Dato: el chancho se lleva bien con soju, un destilado de arroz y cebada con 17% de alcohol. Para todo lo demás hay cervezas, vinos y Pet Nat.
IG: @nanum_bsas





Fuimos a Nanum con un amigo. Pedimos vino, bebidas (no venden coca) y tres platos. Antes de irnos pedí un vaso de agua para tomar un tafirol. La camarera volvió y me dijo: la dueña no nos permite dar agua, sólo puedo traerte una botella de agua mineral. Pagamos 16.000 pesos por poca comida y encima me negaron un simple vaso de agua!!! De no creer! No vuelvo más.