IMG 5861

Parrilla

Maravilla

El grupo de amigos, dueño de Lardo & Rosemary y Lardito, abrió hace unos meses este restaurante parrilla con aires de bodegón. Buena carne, algún gesto moderno y una selección de vinos que vale la pena conocer.

Publicado por María De Michelis
3eafe66f2cb574733f29eeb11a2ec1f6ca350c08c9479d1222dfbf7ec13c4c32?s=96&d=mm&r=g
2 mayo, 2026
|
|
    

CapitularSPG De afuera parece uno de los tantos locales palermitanos. Frente vidriado, paredes blancas, nada que anticipe demasiado. El interior, en cambio, es otra cosa: un salón amplio con globos chinos colgando, los fuegos bien al frente –visibles, protagonistas– y al fondo un jardín con plantas de banano que nadie poda y que en verano se convierte en el rincón más disputado de la casa. El ambiente apunta al bodegón: madera, mantel blanco, carta plastificada, mozos que saben lo que hacen y no necesitan contártelo.

Los dueños, responsables también de Lardo y Rosemary, decidieron ir a lo seguro. Mantuvieron la esencia de una parrilla clásica, con buena carne –condición innegociable– que proveen Muge y Los Prados, y cocciones precisas. De las brasas salen chorizos, morcilla, arañita, bife angosto curado, asado “banderita”, patamuslo. La estrella es la marucha, que se ganó el lugar con argumentos concretos: buena materia prima, saignant, costra finita por fuera. Dicen que es lo más pedido.

Donde Maravilla se diferencia de la parrilla de siempre es en los detalles, no en los gestos grandes.

El retrato de Felipe «Pipe» Colloca es de @constanzaniscovolos_fotos

Dos ensaladas aparecen entre los principales como si fuera lo más natural del mundo, la de lechuga, panceta, choclo, palta, gruyere y aderezo ranch está bien lograda. En la misma lista conviven una hamburguesa y un churrasquito de cerdo con salsa asiática y mini ensalada de pepino y wakame, una pincelada actual que no desentona. Tampoco los dumplings y langostinos que aparecen en las entradas junto a las empanadas de asado fritas. De las guarniciones, las papas fritas son las favoritas: doradas, tiernas por dentro, sello de este grupo.

El diferencial más claro está en los vinos. Se eligen en una cava y están organizados por perfil: livianos, con más o menos cuerpo, poderosos. Conviven los clásicos de bodegas como López o Escorihuela con etiquetas de productores más chicos –Riccitelli, Matías Michelini– y alguna figurita difícil para el que sabe buscar, como la criolla de Tacuil. Es una carta pensada, no armada al tun tun.

Si llegan a los postres, pueden pedir el falso strudel de manzana, frito, un panqueque de dulce de leche con helado de banana de la casa o el sugerente «tirabayón».

Parrilla Maravilla es uno de esos lugares donde se va a comer rico sin firuletes y a precios humanos. En esta época de vacas flacas se agradece.

Para más datos

Parrilla Maravilla
Godoy Cruz 1740 – Palermo
De Miércoles a sábados de 19.30 a 00,
Domingos de 12.30 a 15.30.
Con y sin reservas (meitre).

IG: @restauranteparrillamaravilla