
Un nuevo capítulo en la historia de Cheval des Andes
Cada año, Cheval des Andes presenta una única etiqueta, fiel a su filosofía de «Vino de Cru». Un concepto que refleja su búsqueda de excelencia mediante la creación de un assemblage con uvas propias, cultivadas en Las Compuertas y Paraje Altamira.
Publicado por Redacción SPG | Sep 14, 2025 | Vinos |
sta cosecha 2022 de Cheval des Andes se distingue por el protagonismo del Cabernet Sauvignon, que representa el 65% del blend, acompañado por un 30% de Malbec y un 5% de Petit Verdot. El assemblage representa un nuevo capítulo en la historia del Grand Cru de los Andes, que así consolida un estilo definido por la diversidad varietal, en un trabajo sostenido en conjunto con el equipo de Château Cheval Blanc.
El microclima de Las Compuertas, protegido por la precordillera, aporta vinos densos, profundos. En contraste, Paraje Altamira —bajo la influencia directa de la cordillera de los Andes— ofrece Malbecs florales, etéreos y de gran elegancia. Esta dualidad de terroirs, sumada a la diversidad varietal, otorga al vino una complejidad excepcional.
Cheval des Andes 2022 es más que una nueva añada: es la afirmación de un estilo, la síntesis de un lugar y la expresión madura de un vino que se reconoce como un verdadero vino de Cru.

En Cheval des Andes, ambas fincas se dividen en parcelas, cada una de las cuales se trata individualmente como un pequeño viñedo, adaptando las tareas para extraer su mejor expresión. El mismo enfoque continúa en la bodega: las 36 parcelas se cosechan y vinifican por separado, lo que permite revelar su identidad única y comprender sus matices para construir un assemblage fiel a la expresión más pura del terroir. La crianza se lleva a cabo en una combinación de formatos; este tratamiento preserva el equilibrio y la frescura logrados en la vendimia.
En términos climáticos, 2022 fue una cosecha clásica en Mendoza, caracterizada por temperaturas estables y marcada amplitud térmica, condiciones ideales para una maduración progresiva y equilibrada. La vendimia se concentró entre el 3 y el 17 de marzo, en un período breve pero preciso, que permitió capturar el punto ideal de madurez de cada variedad y parcela.




