NEUQUÉN

Un paisaje mullido de nieve impacta esta vez a los visitantes del Festival del Chef Patagónico, el evento que crece hace 18 ediciones y que en 2023 estrenó el estatus de fiesta nacional. El que puso a Villa Pehuenia en la vidriera de los referentes gastronómicos de la Patagonia, y que funciona a la vez como preámbulo de la temporada fría para el turismo. Qué ver, por dónde pasear y en qué lugares comer en este enclave sureño cada vez más atractivo.

Publicado por  | Jun 19, 2024 |  |     

ste año se apuraron las nevadas y el blanco desalojó temprano a la paleta cálida del otoño. Durante las seis horas de distancia desde Neuquen capital, el frío avanza cerro arriba y adorna con copos brillantes las ramas de las araucarias. A 1200 metros sobre el nivel del mar y a 15 km del límite con Chile, la pequeña villa tiene todo: playas de arena blanca y aguas turquesa, nieve, montañas, volcanes, lagos y lagunas. Bosques autóctonos de radales, cipreses, ñires y pehuenes. Actividades de aventura y de relax, y naturaleza en estado puro que invita a pasear. 

Los lagos Aluminé y Moquehue compiten por el centro de la postal con el majestuoso Batea Mahuida, volcán inactivo de más de 2000 metros de altura que vigila atento a pocos kilómetros del pueblo.

Pehuenia-Moquehue, llamada el lugar de las 100 playas y conocida como el “caribe patagónico” por la calidez de sus aguas, paradójicamente juega una carta fuerte en el invierno: cada vez más turistas eligen las pistas del parque de nieve Batea Mahuida, el centro de ski gestionado por la comunidad mapuche Puel, especial para principiantes, familiar como pocos y el más barato del país. Pero no es la única carta, ya que cuando la temperatura baja la gastronomía sube al podio de las alternativas suculentas. Menos rutilante que algunas de sus hermanas del sur, Pehuenia merece sin embargo -tanto por su cocina como por sus atractivos naturales- figurar en el cuadro de honor de los grandes destinos patagónicos.

Un paseo por la villa

Si el tiempo lo permite, se recomienda merodear la zona de la Plaza de las Instituciones, donde se ve el monumento que conmemora a los excombatientes de la guerra por las islas Malvinas. Desde allí se disfruta la vista panorámica de la Laguna “El Manzano”, un escenario mágico rodeado de sauces y álamos.

Más allá, la parada obligada es el mirador hacia el lago Aluminé –que significa ”cuenco brillante” en mapudungún– con su impresionante azul. Seguiremos por la calle Los Maitenes, el paraíso del bon vivant, no sólo por sus vistas alucinantes sino por su seguidilla de lugares para probar delicias neuquinas. Vale la pena parar y deleitarse, según la hora, con un vino y platitos al atardecer, brunch o merienda, pizza a la piedra o empanadas al horno de barro. Pero si se prefiere continuar, la caminata puede conducir por la vereda costera hacia la pequeña península, desde donde se accede al muelle turístico, un punto panorámico que avanza 45 metros sobre el agua y permite diferenciar la variedad de tonalidades verdeazul.

Si en cambio la idea es navegar y avistar Villa Pehuenia desde el agua, los paseos lacustres en barco o velero permiten conocer las islas y admirar los distintos verdes y ocres de radales, coihues y araucarias en contraste con el azul intenso del lago.

En caso de que las rutas estén transitables y no sólo para vehículos 4 x 4, el Circuito Pehuenia es una excursión clásica que recorre 112 km de paisaje protegido con escalas en los lagos Aluminé, Moquehue, Nompehuén, Ñorquinco y Pulmarí. Una de las excursiones más recomendables, pero es indispensable averiguar antes el estado de los caminos. El mismo consejo vale para recorrer el Circuito Cinco Lagunas, escenario mágico gestionado por la comunidad Puel, y que premia al conductor avezado con un almuerzo campestre en We Folil, restaurante con prácticas ancestrales mapuches de cría de animales y alimentos de huerta que es toda una experiencia cultural.

Los highlights del invierno

  • Esquí en el Parque de nieve Batea Mahuida: escuela y snowboard a partir de los 4 años, pista de trineo gratuita, cafetería, alquiler de equipos e indumentaria, excursiones en moto de nieve, caminata con raquetas de nieve. Precio de preventa $20.000 el pase por el día completo en temporada alta. cerrobateamahuida.com
  • Paseo embarcado por el lago Aluminé: Catamaranes Mahuida – 29 4234 1990
  • Paseo a pie por la costanera: muelle turístico, península, playas, paseo artesanal
  • Travesías guiadas en kayacs para todo público: recorrido por el lago e islas (incluye equipo para evitar contacto con el agua fría). Terrazul Expediciones – Kayak & SUP – 29 4264 4914. Pehuenia Tours: pehueniatours.tur.ar/
  • Rafting en invierno en el río Aluminé: Aloha Rafting – 29 4252 1524. Pehuenia Rafting – 29 4258 8333.
  • Caminatas guiadas con raquetas de nieve por el bosque: Pehuenia Moquehue Expediciones: 29 4236 7257.
    Tu aventura nieve: 34 7660 7454.
  • Merienda con chocolate caliente en Maddy. Una casa de té con buena cafetería, té en hebras y pastelería variada y de excelencia. También desayunos, brunch y pizza a la piedra con vista al lago. @maddyteyresto_
  • Cena en restaurante y wine bar Borravino antes de que se ponga el sol. El pequeño restaurante ubicado en lo alto de la costanera ofrece una cocina distinta -fresca, sencilla, sabrosa, con carta de estación- y vista al lago, excelentes vinos, música y precios amigos. Todo es del km 0. @borravinovp
  • Pizza y empanadas caseritas al horno de leña en Parador del Lago. También tabla de embutidos, rabas, hamburguesas y tragos. @paradordellago
  • Almuerzo campestre en We Folil. Restaurante de campo de origen mapuche que propone una carta simple a base de chivo, cordero y trucha. También hacen pastel, lasagna y empanadas de cordero al horno de barro. Prometen tener abierto el tránsito -a través del circuito “Cinco Lagunas”, administrado por la comunidad Puel- durante las vacaciones de invierno. @wefolil
  • Tragos y tapas en El Marino Amarrado. Multiespacio donde se reciben comensales hospedados en Hostería Amarras y visitantes. Su concepto: trabajo con fuegos y toque de autor. Base de productos locales y de estación, pero abierto a otros ingredientes y a los ecos de otras recetas del mundo, especialmente del viejo continente. Coctelería premium. @el_marino_amarrado
  • Sopa caliente en Alfonsina. Comida casera, simple pero dedicada, y la calidez de la ambientación, hacen que nadie se quiera ir. Sopas, guisos, pastel de papas en distintas versiones, trucha a la manteca de romero, pastas artesanales, todo en vajilla antigua y con un servicio amoroso. Planazo invernal. @alfonsina.restaurant
  • Helados y chocolates en La Montaña. Tiene algunos sabores de creación propia como gazpacho, nutella, cheesecake, y uno a base de frambuesas, doble crema y queso Tipo Finlandia que que ganó el  Concurso Argentina Tour de Helado Artesanal en 2018. También tienen buen café y chocolates artesanales.
  • Visita y cena en Posada La Escondida. Un lugar cinco estrellas con una ambientación creada para disfrutar de los placeres de una casa grande. Ambientación exquisita y cenas gourmet.

Una aldea exquisita

Heladerías artesanales, restaurantes y rotiserías con ingredientes regionales, casas de té con su pastelería y frutos del bosque, cervecerías, ahumaderos y emprendimientos que elaboran sus productos a base de piñón, son algunas de las propuestas que crecen en cantidad y calidad y que hay que probar sí o sí. Pero para entender su gastronomía, hay que contar la historia de Villa Pehuenia, esta mini aldea de montaña fundada hace sólo 35 años, con 4000 residentes estables y 3000 plazas para recibir turistas. Un territorio con naturaleza virgen, fuera del circuito de las ciudades estrella de la Patagonia y a unos 300 km del aeropuerto de Neuquén o Chapelco por rutas no siempre transitables. Un territorio milenario poblado por comunidades mapuches que fue recibiendo inmigrantes de todo el país llegados en busca de algún bocado de tierra prometida. Fueron esos nuevos habitantes quienes completaron, en confluencia con la población originaria, una identidad distinta: diversidad cultural, recursos naturales, productos de calidad, cocineros de todas partes y políticas de promoción son los atributos que colocan a Pehuenia entre los mejores destinos de viaje y buen comer.

Llama la atención la conciencia en la zona de la importancia del sector productivo: los productos locales son el emblema de la idiosincrasia culinaria. La utilización del piñón en febrero-marzo, la fruta fina, los animales autóctonos -chivo, cordero, trucha-, los hongos, la miel, la producción de huerta, los huevos de codorniz y de faisán. Los pehuenses coinciden en destacar a los pequeños productores que impulsan el trabajo con el 100 por ciento de insumos locales.

“Este año a pesar de la crítica coyuntura económica, el esfuerzo de la municipalidad y del gobierno provincial hizo que se llevara a cabo con gran repercusión y éxito. Remontarla entre todos, coordinando estrategias y potenciando la imaginación, fue magnífico”, se alegró Dolli en la apertura. 

El Festival del Chef Patagónico 

Un encuentro en el que el Canal de Beagle se abraza con la estepa y el Atlántico con la cordillera. Donde mariscos y otros tesoros del mar austral se ensamblan con el piñón, el cordero y la manzana. Lo disfrutaron más de 4000 personas por día a lo largo de 9000 metros cuadrados de puestos de comida gourmet, food trucks al exterior, terraza de fuegos, zona de productores regionales, pabellón de artesanías y stands de cervezas artesanales, vinos de la Patagonia y coctelería regional.  

Impresiona la comunión entre los patagónicos –cocineros, productores, turistas, vecinos, autoridades– que refuerza una gastronomía ya con presencia en el mapa nacional. Con Dolli Irigoyen al frente –madrina desde la primera edición–, una troupe de 20 chefs de todas las provincias sureñas (más la invitada Mendoza), coordinados por el cocinero y emprendedor local Sebastián Mazzuchelli, protagonizaron su arte con clases magistrales a lo largo de tres días completos.

Allí dialogaron sabores, texturas, fragancias, cultura e historias de toda la Patagonia. Sólo algunos ejemplos: la tempura de gírgolas y la remolacha smash con queso de cabra de Borravino, el restó y wine bar de la costanera a cargo de Matías Tesoriero y Ailen Martorella. El estofado de cordero de Parador del Lago. De Cumen Truck el taco de trucha con pan pita, preparado con truchas de Vicunco, Aluminé. En los fuegos al aire libre, el Patio de Brava preparó pavita patagónica y cerdo a la llama. El chivo al asador y el asado con cuero fueron de Los Radales. En el rubro dulce, Vittorio ofrecía un tiramisú con harina de piñón, y la Estación Montaña, su famoso helado artesanal. En el momento de los tragos distintos tipos de cerveza artesanal; dos emprendimientos de gin de la localidad, Anima Gin y El Costurero; y los cócteles de El Marino Amarrado. Entre los productores, Huerquén ofreció licores, escabeches y alfajores de piñón; Finca La Araucaria sus frutas, productos de huerta y ahumados; Praderas Neuquinas sus aceites de oliva; y Los Retamos, de El Hoyo, los multipremiados y riquísimos alfajores.

Mientras, los cocineros y cocineras rompían el rating en el auditorio de las clases magistrales. Un equipo de chefs que, plato a plato, lograron mixear en una síntesis a toda la Patagonia culinaria. Como Dolli, que, con Gustavo Rapretti de Madryn, deslumbró con una hamburguesa de trucha y lactonesa de piñones y miso, y una tarta rústica de peras y frangipane con harina de piñon. O Luis Bernal, de Ushuaia, que llevó frutos del mar de Beagle -centolla, merluza negra, mariscos, cholgas y mejillones- para hacer conocer la gastronomía fueguina y mostró en vivo cómo se carnea una centolla entera. Integraron el team, además, profesionales de la cocina como Pablo Buzzo de San Martín de los Andes, Alejandra Repetto, de El Calafate, Martín Páez, de Villa La Angostura, y Cristian Alfaro de Neuquén, entre otros.