El Bodegón de las Abuelas
Por qué se volvió lugar de culto
Si buscás comida con gusto a hogar, música y clima familiar, esta esquina de Villa Crespo es una parada obligatoria.
iejos carteles de Buenos Aires y de Montevideo, fotos, calcos, sifones de vidrio, banderines de fútbol, retratos de Gardel y del Che visten la esquina de Rojas y pasaje Tres lomas, en el límite de Villa Crespo. En el Bodegón de las Abuelas la cocina se vislumbra desde el salón, porque las hermanas Carmen y Teresa Rizzo, dueñas de casa, dicen que no quieren perder el gusto de cocinar ante la gente, ante los clientes. Tampoco perder ningún detalle y lograr que siempre encuentren el sabor que vienen a buscar. Lo dicen con la convicción de quien lleva décadas perfeccionando su oficio en este lugar donde se viene a disfrutar a la voz de: hoy almuerzo en lo de la abuela.
Llegar, cocinar, quedarse
Las Rizzo son uruguayas y están en Argentina desde hace años. Una vida pasé allá y otra vida acá. Vine a los 43, y ahora en junio cumplo 85. Cuando llegamos, la dueña anterior se quedó un mes enseñándole a mi hermana, cuenta Carmen. Recién me dediqué más a la cocina cuando me casé, porque mi marido era de muy buen paladar, de muy buen sabor. Carmen tuvo a sus hijos, entonces la comida se convirtió en el centro de todo y con los años, el bodegón se volvió una extensión de su hogar. Al principio, Teresa era la única que cocinaba. Yo bajaba —porque vivimos arriba—, limpiaba toda la casa y la ayudaba a servir los platos. Pero un día ella se fue para Uruguay y no quiso volver más.
Después de que ambas enviudaran, Teresa volvió para quedarse. Entonces ya las dos cocinábamos a la par. Ni menos ni más. Ella una cosa y yo la otra. Cada una con su especialidad. Bueno, así nos fuimos formando hasta después tener gente que nos diera una mano.Y ahora tengo un equipo hermoso. Hoy, Teresa cumplió 88 años. Su presencia en la cocina es más esporádica, pero sigue estando.
“Quiero hacer un libro con mis recetas, mis recuerdos, mis historias. Se llamaría ‘Los recuerdos de Carmen. La cocina y la vida.’
El menú de las abuelas
Algunos platos vienen de su madre y su abuela, otros fueron quedando en el tiempo, aprendidos de amigas, o de las personas que fueron pasando por acá. Cuando veo una comida que me gusta, pruebo, la voy transformando y la hago, dice Carmen y agrega que es hermoso que le enseñen platos y postres. Es lo lindo de la cocina, que otro te enseñe, y cómo cada uno le va poniendo su impronta. Mi abuela decía que a las personas se las conquista por el estómago y eso se ve en este bodegón.
Los ñoquis, hechos con la receta de su mamá, son uno de sus fuertes. Vos podés comer ñoquis en cualquier lado, pero no los marcan, no te hacen el agujerito, ¿viste? Los cortan y así los sirven, pero no es lo mismo. En casa, a la noche mi mamá nos ponía a las dos a preparalos.
El menú de hoy, variado, tienta: Tapa de asado al horno con fritas: siempre adornamos el plato, que entre por los ojos. La comida es para disfrutar. Tallarines caseros con tuco o pesto.
Canelones caseros de pollo y verdura con salsa mixta (un clásico). Arroz con pollo a la valenciana (cuenta Carmen que se lo enseñó una amiga cuando la operaron). Y ensalada César con bastoncitos de pollo crocante, otro favorito de los clientes.
Un plato que nos encanta hacer y comer es el matambre al libro: vos cocinás el matambre en leche, lo cortás hasta la mitad, lo rellenás, ponés la otra parte. Estoy por cambiar el relleno, tengo ganas de hacer uno con una base de cebolla, con algunas tiritas de morrón y queso mantecoso a ver cómo sale, comenta Carmen. Habrá que probarlo.
En 2023, la Legislatura Porteña conmemoró los 40 años del bodegón y en la entrada hay una placa que lo recuerda.
El tango y la sobremesa
Es costumbre que al terminar con la cocina, las hermanas se sienten un rato con los clientes. A esta altura, crearon una comunidad de habitués. Hay un matrimonio que siempre viene, ella trae a su perrito en una jaulita y se quedan charlando largo rato. Los que están cerca —aunque sea la primera vez que vienen— se acoplan. Se arma un lindo momento, ¿viste?…
Dice mientras suena un tango. Después recuerda y canta con voz clara uno que lo cantaba su marido: Dónde está la dulce novia de ayer, reina de mi ternura. Hoy como ayer eres tú, mi único rayo de luz…
Desde el inicio, cada día es una historia nueva con nuevos personajes. Por acá pasaron Cucuza Castiello –quien filmó una película en el lugar–, Alejandro Dolina, Rubén Rada. Pero lo que más emociona a las hermanas no es la fama del bodegón, sino la gente que reincide, que se sienta y comparte la mesa. La base nuestra es la familia, dicen. Y este lugar es eso: una familia grande, una mesa larga.
Para más datos
Bodegón de las Abuelas
Rojas 2050 – Villa Crespo – CABA
De 9:00 a 16:00 (almuerzo a partir de las 12)
No hacen reservas, la atención es por orden de llegada.
Los platos rondan los $11000 y los postres $5000.
10% de descuento en efectivo.
Delivery: 4581-5117.





