
ADA
Restaurante Café
En plena Recoleta, combina la pausa que propone un restaurante con el pulso que pide una cafetería. Desde el desayuno hasta la cena, cocina pensada para el ritmo urbano, sin resignar calidad, estacionalidad ni sabor.
etrás de Ada —en alemán, “nobleza”— está Ezequiel “Pocho” Álvarez, productor musical y gestor cultural que entre giras y pruebas de sonido, empezó a imaginar un espacio donde alimentar también fuera una forma de cuidado. Me daba cuenta de que los músicos y los técnicos rendían mejor y estaban menos agotados cuando comían bien. Y entonces surgió la idea de abrir un lugar de comidas pensado para quienes están trabajando, cuenta. El primero abrió en Once; el nuevo plantó bandera en Libertad y Arenales, dentro del hotel Vilon, aunque funciona como espacio independiente, con entrada propia. Si el local de Once es una cafetería que da de comer, el de Recoleta es un restaurante con cafetería.
Hay desayunos y meriendas con medialunas, rolls de chocolate, alfajores, galletas, pepas y opciones sin TACC. Para acompañar, café de Puerto Blest en versiones de especialidad o clásicos como el pocillo, el cortado o el carajillo.
En los fuegos, Constanza Cerezo Pawlak, chef ejecutiva de Quimera, en Mendoza, (reconocido por la Guía Michelin) y desde 2024 también forma parte de Ada. Constanza es una talentosa con recorrido profesional diverso —trabajó en Ruda, Aramburu Bis, Anafe, Julia— y traduce su experiencia en platos directos, bien resueltos, donde el producto se presenta sin rebusques, pero con toques de creatividad.
El menú tiene ADN porteño, pinceladas internacionales y lenguaje actual. La lista de entradas incluye stracciatella con cecina, paté de hongos, croquetas de morcilla, picada, gírgolas fritas en tempura de harina de arroz (tan lograda la textura crocante y sutil de los hongos), milanesa de pollo con topping de ensalada Caesar (fritura impecable, tal vez un toque de acidez le aportaría contraste al plato que se vuelve denso y dulzón con la Caesar).
El menú del día va rotando, con alternativas como el plato macrobiótico con arroz yamaní, vegetales asados, proteína vegetal y pickles; el ojo de bife con papas fritas en triple cocción; o el pollo al limón con salsa de verdeo y vino blanco.
De los principales, milanesa de lomo con fideos (la dupla de moda), correctos cavatelli con pesto, crucíferas y ricota alimonada, pesca fresquísima con crema de cajú, y clásicos como la Burger ADA (doble carne, doble cheddar, pan artesanal, sabrosa pero no pesada, apta para continuar el día) que se ganaron lugar propio desde la apertura.
El espacio es amplio y luminoso, con una mesa comunitaria en el centro, obras de la artista italiana Anna Resmini y cocina a la vista. Todo se hace ahí: fermentos, panificados, conservas, dulces. La materia prima viene de pequeños productores que ponen la mira en la calidad, como José Juarroz, Las Dinas, El Abascay, Toro Azul, Corte Charcutería: lo mejor de cada casa.
De noche, el clima cambia: baja la luz, sube la propuesta y los platos se sofistican, se añaden opciones veganas y otras para compartir. Las acompañan vinos de la carta curada por la sommelier María Miel Griguoli donde destacan los de bodegas boutique; pero también kombuchas; sodas naturales; tés con almíbares caseros y coctelería de autor.
Ada logra su cometido: no busca sorprender el paladar sino dar de comer rico, noble y sin vueltas.
Para más datos
ADA Restaurante Café
Libertad 1198 (esquina Arenales) – Recoleta
De lunes a domingos de 8 am a 20 pm.
De martes a sábados desde las 8 am hasta la 1am.
Reservas: wokiapp.com/reservas/ada
IG: @ada.buenosaires




