Casa Parra

Abrió hace 8 meses en Colegiales con una propuesta de cocina simple y sabrosa, servicio atento, atmósfera cálida y carta de vinos para echarle el ojo.

Publicado por María De Michelis
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28 diciembre, 2024
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CapitularSPG Tiene un nombre literal. Una parra domina la cocina y la calidez envuelve el salón de esta casa que acusa 100 años, con techos de bovedilla, carpinterías de otro tiempo, retazos de verde y una modernización que no le resta clima de hogar. El servicio atento hace juego con las ganas de “dar de comer rico” de Lucila Rodríguez, una cocinera que jura haber tenido la mejor escuela: no la académica sino la de Narda Comedor, un semillero de talentos. “En ese lugar aprendí, ahí me formé”, cuenta la chica que nació en Temperley, estudió en Buenos Aires, viajó a Francia y se enamoró de su cultura y sus sabores.

Cuatro razones para visitar Casa Parra: la comida sabrosa y de buena factura, la carta de vinos (hay perlitas como el Chardonnay de Pasaje Nóbrega que vale descorchar), la relación calidad-precio y la atención tan profesional como cálida.

Lucila abrió hace unos ocho meses este restaurante y su carta delata algo del camino recorrido, funciona como un ordenamiento de esas huellas y traza una línea franca, un dibujo seguro. Parte de la comida de Casa Parra –que llega en porciones dignas de Obelix– podría figurar en un bodegón, pero la brevedad de la lista de platos (7 entradas, 6 principales y 4 postres) y su ejecución la ubican en otras ligas. Hay toques personales, no muchos, aunque algunos delatan claramente sus gustos: cocino lo que me encanta comer, dice Rodríguez. Y ahí están los buñuelos de fritura perfecta, con salsa de queso azul (para mi sorpresa, nada pesada). O la pata de cordero braseada con arroz orgánico de Pampa Rice: llega a la mesa graneado, con un despliegue de menta, perejil, cebolla colorada, almendras, dátiles, jugo de limón, oliva y sal. Si pudiera pedirlo solo, no lo dudaría.

De las entradas, además de los buñuelos probamos las mollejas con puré de porotos pallares, toques cítricos –algo pasados de rosca– y criolla. Entre los seis principales siempre hay un ítem vegetariano, como los gnudi de ricota tiernos pero de morfología inalterable, gracias a que reposan en semolín durante 24 horas, explica Lucila. Salen con passata, ajo y albahaca, vale la pena pedirlos y acompañarlos con los pancitos tibios de corteza crocante que trae la panera, no son de masa madre, acá no hay por qué.

No es raro que durante la cena desfile por todo el salón y sin solución de continuidad el ojo de bife que sale con una ochentosa salsa de hongos y crema, más papas españolas. Es el plato rey al que le pelean el trono opciones como la suprema napolitana con papas fritas o la pesca del día.

Como cierre dulce, mousse de chocolate y panqueques con dulce de leche o algún fuera de carta como la suerte de marquise de ciruelas, chocolate, dátiles. Casa Parra es el lugar donde probar una cocina honesta, sin rebusques ni sofisticaciones. Acá se trata de comer rico, no es poco.

1 | Buñuelos.  2 | Langostinos.  3 | Gnudi de ricota.  4 | Suprema napolitana.  5 | Cordero braseado.  6 | Buenas recomendaciones en la carta de vinos.  7 | El omni presente ojo de bife.  8 | Marquise de ciruelas.

Para más datos

CASA PARRA
Virrey Loreto 3329, Colegiales.
De martes a sábados desde las 20.
IG: @casaparra_