FARID
Sabores de Medio Oriente y vinos
Platos de Medio Oriente y carta de vinos que trasciende los clásicos, en la zona más tranquila de Villa Devoto. Su mentor: Malcolm Lancioni, un enamorado de la gastronomía de esa región.
Publicado por María De Michelis | Sep 4, 2024 | Restaurantes y bares |
l apasionamiento por este tipo de cocina que expresa Malcom, su barba negra azabache, su segundo nombre –Farid– y el perfil de su mamá, una alumna de Fairuz que trabajaba como bailarina profesional de danzas árabes en los locales de Scalabrini Ortiz, arman un combo que podría despistarnos sobre su origen. Pero la realidad es que en su genoma no hay huellas de Oriente Medio y que su apellido, Lancioni, es más italiano que la pasta.
Para rastrear su vocación hay que remontarse a su infancia. Cuando era chico, cada vez que su madre terminaba de bailar lo llevaba a comer comida árabe o armenia: muchos de esos platos que disfrutaba comiendo afuera, también se preparaban en casa.
1 | Atención impecable tanto en el servicio y como en los vinos. 2 | Chardonnay. 3 | Naranjo. 4 | Pinot Noir.
Hasta ahí, una parte de su historia con la gastronomía. Después, al mapa de sabores trazado por la tradición familiar le siguieron los viajes a Turquía, Yemen, Jordania, donde quiso conocer de cerca el abanico de productos y el quid de las sazones. La lista de sabores que fue coleccionando en el camino era inmensa y también las ganas de compartirlas con sus amigos. Comenzó a cocinar para ellos y ese fue el germen de su restaurante. Primero fui interiorizándome por el universo del vino, hice una cena por pasos y mis amigos me impulsaron a abrir un local. Eso fue un sábado y el martes ya tenía este espacio señado, recuerda. Pasaron dos años de la apertura de este local pequeño y cálido de la zona más tranquila de Villa Devoto en el que no hay música andalusí, ni berber, ni nubia, ni sha’abi. Lo que suena en Farid es un mix de jazz. Y lo que llega a la mesa, un conjunto de clásicos pensados para compartir, como el babaganush o el hummus de alcauciles (estamos en temporada) de textura sedosa que contrasta con las hojas de alcachofa fritas y crujientes.
El halloumi –de Juan Grande– es un ineludible, aunque van variando las versiones: con dátiles, o con miel de zaatar y garrapiñada picante. No faltan el falafel con cremoso de coliflor morado y pickles (uno de los más ricos que probé), ni alguna opción de pescado, en este caso una trucha en manteca con zaatar, envuelta en masa philo, que se sirve sobre “hummus” de cebolla.
Todo se puede acompañar con vino por copa o botella, más de 40 etiquetas de distintas regiones del país, un mix de pequeños productores, como Terra Camiare o Ver Sacrum, y de bodegas tradicionales, como Cadus, Humberto Canale, Ruca Malen.
1 | Hummus de alcauciles. 2 | Falafel. 3 | Halloumi. 4 | Trucha en masa philo. 5 | Pollo Makhani.
Farid es un lugar donde probar bocados de Medio Oriente, de buena factura y con toques delicados. A veces la sazón puede resultar algo tímida, adaptada al paladar argentino, poco amigo de las estridencias de las especias y los picores. Volvería por el pollo Makhani, combinado con crema especiada y servido sobre farfalej crocante. Un plato como un viaje.
Para más datos
Farid. Fernández de Enciso 3791 – Devoto
Reservas. Se puede ver el menú aquí.
De martes a sábados de 19.30 al cierre.
IG: @farid.dvt




