
Tássia Magalhães
“Quiero que las mujeres tengan visibilidad y lideren más cocinas”
En Nelita, la Mejor Chef Femenina de Latinoamérica (50 Best 2025) reunió a cinco cocineras distinguidas por el mismo ranking: Janaina Torres, Manu Buffara, Helena Rizzo, Lydia Shiihara (en lugar de Roberta Sudbrack) y Bianca Mirabili. Hablamos con ella sobre este encuentro, sobre su historia y su manera de entender la cocina.
Fotos de João Perez y María De Michelis
uentan que los shokunin son artesanos japoneses que hablan de su trabajo en primera persona del plural porque se reconocen como un eslabón más de una cadena, una parte de algo mucho más grande. No sienten orgullo cuando su firma aparece en la pieza final, sino cuando logran darle brillo a su región, a su oficio y las manos que lo sostienen.
Tássia Magalhães tiene algo de shokunin . No le interesa tanto firmar un plato como ver a las mujeres de su equipo crecer y levantar vuelo para encarar un proyecto propio. A mí lo que me completa son las personas, dice.
En ese difícil trance que es autodefinirse, eligió la sencillez en la cocina y la armonía en la gente con la que trabaja: un gineceo que se mueve en un espacio tan angosto como amable, sin agobios ni durezas como las que vivió en su pasado de chef. A esa frecuencia se pliega el único hombre de Nelita, el sommelier Danyel Steinle, su pareja, un tipo calmo y sensible con quien sueña el futuro. Todo lo que hacemos con Dany es con mucho amor y mucha intensidad.
Tássia se reconoce con una facilidad enorme para conectarse con otros, Soy así en casa, acá, en todo. Intento transmitir lo que más recibí de mi familia. Habla de un padre presente en la cocina, una madre trabajadora que fue ejemplo de solidaridad, dos hermanos varones y compinches, una infancia dulce en Guaratinguetá, en el campo.
Cuenta que era una niña inquieta, una “espuleta” que no paraba un segundo. En la escuela las maestras llamaban a mi mamá ; me salvaba ser muy buena alumna. Y cariñosa.
Es fácil imaginarla de chica, porque esta mujer de cuerpo magro y cara de nena a la que no se le adivinan los años mantiene intacta esa energía. Como si le hubiera hecho un “pito catalán” al tiempo.
Tassia derrocha sonrisas cuando recuerda las comidas familiares A las seis de la tarde teníamos que juntarnos los primos y los nietos en la mesa porque a esa hora mi abuelo preparaba la sopa. Mi papá cocinaba arroces deliciosos. Y me encantaba el bolinho de chuva, una fritura con azúcar y canela.
No es casual que en Nelita los caldos sean una seña distintiva. Igual que el famoso bolinho, aunque en versión salada: un beignet con habanero y vinagreta de verdes. Ver a Tássia en su restaurante es entender cómo concibe la gastronomía, el hilo conductor de autenticidad, onda femenina y hospitalidad.
“Aprendí a valorar mi esfuerzo. A las mujeres nos enseñaron a no darle mucha importancia a lo que hacemos. Una amiga mía me dijo: ‘Tassia, La próxima vez que te digan ‘qué bueno lo que estás haciendo, respondé’: sí, es cierto, gracias.”
¿Cuándo empezaste con la cocina de mujeres?
–Fue en la pandemia. Había estado un año reflexionando sobre mi trayectoria y de repente me di cuenta de que solo había sido jefa de hombres. Pensaba que los hombres eran más fuertes y que yo tenía que parecerme a ellos, endurecerme para que me respetaran, me miraran y dijeran “es buena”.
Hasta que un día percibió que, siendo una mujer delicada y nada agresiva, estaba interpretando un rol que no era el suyo. Había dejado de ser ella. Y dio un volantazo. Nelita fue un antes y un después. Un restaurante en el que quiero que las mujeres, además de tener visibilidad, se animen a liderar. Como mi anterior jefa de cocina (la actual es Júlia Donnard), que abrió su propia casa de pastas. Los logros de ellas me hacen sentir bien como persona.
En Nelita todo está a la vista. Transparencia literal. Tássia dice que no tiene nada que ocultar y que quiere que este sea un lugar de inspiración, un ejemplo de transformación. Pero paso a paso, con un trabajo de hormiga, organizado y planificado. También tengo suerte con mi equipo. Somos muy cercanas, amigas; yo aprendo de ellas. Muchas veces me quedo mirándolas trabajar y siento felicidad. Son leves, comprometidas y relajadas. En parte porque creo en la comunicación y la organización como dos claves para eliminar el estrés.
Fiel a su concepto, Magalhães organizó el 9 de marzo pasado, “Entre todas”: un encuentro de chefs reconocidas, igual que ella, como las mejores de Latinoamérica por 50 Best Latam. Helena Rizzo –Mani–, Janaina Torres –Bar da Dona Onça–, Lydia Miya Shiihara (en representación de Roberta Sudbrack, de Sud, o pássaro verde), Manu Buffara –Manu– y Bianca Mirabili (del restaurante Evvai, Mejor Chef Pastelera 2026).
Hubo comida deliciosa de cabo a rabo –casi un milagro en un pop-up, donde los menús suelen ser un patchwork frankensteiniano–, armonía en la sala y en los vinos elegidos por Danyel Steinle. Un pulso colectivo. Y mucho talento femenino al que Tássia querría ver lucir en más restaurantes y en más puestos jerárquicos.
Fuegos de todos los tiempos
En su cocina se nota la influencia de restaurantes italianos como Pomodori, donde trabajó bajo el ala de Jefferson Rueda, pero aquí se utilizan y valoran productos brasileños: No repito recetas de afuera; mi identidad es brasileña.
Su menú actual recorre distintos momentos históricos, modas y tendencias de la gastronomía, e incluye ingredientes de la región como la cavaquinha, la papaya, la acerola o la yuca, ícono amazónico. El pan, delicioso, untado con manteca noisette, y las miniaturas de pastelería salada abren la cena. Un plato fuera de serie: su ravioli solar, relleno de tomates fermentados y tomates dulces, sobre caldo de pollo clarificado, ganache de foie gras y aceite de jengibre, un tributo a la gastronomía del siglo XVIII.
La pasta también aparece con humor en un dim sum que juega con su doble origen chino e italiano. Hay guiños a los vegetales, y una codorniz con chocolate dedicada –con sorna– a Auguste Escoffier. Una vez dijo que las mujeres no servían para cocinar profesionalmente porque se guiaban por el corazón y no seguían las recetas. Acá le demostramos que no es verdad, dice riendo. El plato se llama ‘Faisán de Oro’, como el primer restaurante de uno de los padres de la gastronomía, y es su forma de decirle: Ey, mirá, estoy haciendo tu receta… en una cocina donde solo hay mujeres.
¿Tus maestros?
–Aprendí con un montón de personas. Mujeres que me inspiraron mucho, pero debo decir que mi inspiración desde que empecé a cocinar fueron hombres. Mi padre en casa cocinaba muy bien y fue una de las primeras personas que me enseñó muchísimo.
En el plano profesional aprendí con Jefferson Rueda (A Casa do Porco, San Pablo). Él fue muy importante en mi trayectoria: me ayudó a entender la limpieza, el orden y el foco en la cocina. Mara Salles también es muy inspiradora para mí. Y Thomas Keller.
La constelación Magalhães
Después de una década en fogones ajenos, hace cinco años Tássia dio el salto, abrió Nelita y de esa madre nodriza se desprendieron otros proyectos: Mag Market, una cafetería con excelentes laminados, sándwiches, que nació como negocio virtual en pandemia a partir de una torta de chocolate que se hizo famosa. También Lita, un bar de vinos que la tiene entusiasmada.
¿Qué te gusta de Lita?
–Lita es joven, vivo, sin protocolos. Es lindo ver ahí a Dany hacer su primera cava –la carta tiene más de 400 etiquetas y más de 20 vinos por copa–, verlo caminar por la sala con las copas tan feliz… disfrutar de su crecimiento, los frutos de su colaboración con Pedro (Testa, de la bodega Casa Tés, un proyecto familiar en Valle da Grama, entre las montañas y el verde, donde producen vinos de calidad). Lita tiene un formato relajado, la comida es rica, simple, también hecha por mujeres. Es un proyecto que nos llega en un momento de mayor madurez y seguridad. Entro a Lita y digo “wow”.
¿Si tuvieras que sentarte a una mesa como comensal, dónde irías primero: a Lita o a Nelita?
–A Nelita. Lita nació de Nelita, y para conocer un poco más sobre mi cocina es importante entender Nelita. Y no necesariamente en un menú de pasos. Puede ser comiendo una entrada, un principal y un postre.
“Mi mayor aspiración es que Nelita sea tan transformador para otros como para mí: Nelita cambió mi vida.”
¿Cómo es manejar tres formatos en una cocina estrecha?
–Es una locura –se ríe–. Cuando abrimos Nelita no teníamos mucha plata y no hacíamos menú degustación, era solo a la carta. Pero eso duró dos semanas, porque los clientes empezaron a venir y a elegir platitos y era caótico. Entonces creamos un menú fijo, solo para comer en la barra donde caben diez personas. Nelita fue creciendo, pero no quería ofrecer solo degustación.
¿Por qué?
–Muchas personas que viven lejos de San Pablo quieren venir no solo a probar mis platos, sino a ver el trabajo que hago en la cocina con las mujeres. Si solo tuviera ese menú, reduciría mi público al que pueda pagarlo (cuesta 100 dólares sin maridaje). Tampoco queremos un menú carísimo, porque no es coherente con la realidad de nuestro país. Incluso tenemos un menú más corto, de seis tiempos (55 dólares).
¿Cómo te llevás con los rankings?
–Creo que se pierde el alma cuando se quiere mostrar algo que no es genuino.
No es posible armar un restaurante que persista en el tiempo si no existe la verdad ahí. Es fácil contar historias para el público, pero yo prefiero las historias verdaderas.
¿Te sorprendió que los 50 Best te nombraran Mejor Chef Femenina?
–Sí, hasta el último minuto no me lo imaginaba para nada porque hay muchas mujeres que son muy buenas. Por ejemplo, me encantaría que le dieran este mismo premio a una colega que admiro mucho: Débora Fadul (restaurante Diacá, Guatemala). Tiene corazón, paladar, buena mano, técnica.
¿Qué te pasó cuando lo recibiste?
–Fue como un reconocimiento colectivo. Lo sentí como un premio a todas las mujeres de la cocina que vibraron como si también ellas lo hubieran recibido.
Para más datos
Nelita
Calle Ferreira de Araújo, 330 – San Pablo
De lunes a viernes: de 19:00 a 23:00;
sábados: de 12:00 a 16:00 y de 19:00 a 23:00;
festivos: de 12:00 a 16:00 / domingos: cerrado.
IG: @nelita.restaurant
nelitarestaurante.com.br
Mag Market
Calle Dr. Renato Paes de Barros, 433 – Itaim Bibi – San Pablo
Martes – Sábado: de 9:00 a 19:00.
Domingo: de 9:00 a 17:00.
IG: @magmarket_
magmarket.com.br
Lita Wine Bar
R. Ferreira de Araújo, 333 – San Pablo
Martes a jueves de 18:00 a 24:00
Viernes de 18:00 a 01:00 (cocina abierta hasta las 24:00)
Sábado de 13:00 a 17:00 y de 18:00 a 01:00
(cocina abierta hasta las 24:00)
Casa Tés
Proyecto familiar de producción de vino en el terruño rural del Valle de Grama,
en la frontera entre São Paulo y Minas Gerais.
IG: @casates_




