Entradas, principales, barra, La Brasserie es un multiespacio con diferentes posibilidades. También una mesa más apartada y hasta un salón de eventos en el segundo piso.

Aldo’s

Brasserie Argentina

Aldo Graziani vuelve al Bajo porteño donde empezó todo. Parrilla, horno de barro a leña y una carta de vinos curada con la precisión de siempre. Su nuevo local, en Azopardo 780, toma el concepto de la brasserie clásica europea pero aporteñada, con el fuego en primer plano.

Publicado por María De Michelis
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12 junio, 2026
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CapitularAzopardo 780 queda a metros de la CGT y de la Facultad de Ingeniería, en ese Bajo porteño que mezcla historia sindical, estudiantes y el río que se intuye pero no siempre se ve. No es el barrio más obvio para abrir un restaurante, pero Aldo –Aldito– Graziani, creador de algunos de los proyectos gastronómicos más sólidos de Buenos Aires, sabe lo que busca y a veces no está donde todo el mundo lo espera. El regreso al barrio donde arrancó Aldo´s no es nostalgia, más bien es una declaración de intenciones. Y está la idea de atraer otros públicos, como el de Puerto Madero, ahí nomás.

Aldo comenta que el local se llena toda la semana. Un buen comienzo en una época de capas caídas. Lo mejor de esta flamante propuesta sale de la parrilla y el horno de barro a leña que ocupan el centro. Hay cortes de carne seleccionados, cocina porteña, producto de estación: una carta que parte de la convicción de que el fuego, además de una técnica, es una forma de hablar de territorio. La comida no intenta sorprender con piruetas sino con el punto justo de cocción, la frescura de la materia prima, el humo impregna sin dominar.

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Y en ese formato de sencillez, en la tradición del asado y la mesa que se comparte, encuentra un equivalente local de la brasserie europea. Aldo’s Brasserie Argentina trabaja en esa zona: platos con raíces, atmósfera cálida, servicio que orienta sin abrumar.

Qué comer

La carta se divide en entradas; quesos y fiambres –La Suerte y Juan Grande, y Las Dinas (podrían sumar más charcuterie nacional que está en un excelente momento)–; platos; grandes platos; parrilla; guarniciones; postres. La cocción a leña a la panificación –y a todo– un toque ahumado sutil y una textura maravillosa. El pan de grasa llega a la mesa caliente, con rulito de manteca, se empieza y se termina en un pestañeo. Probamos varias entradas: jamón español, stracciatella con hongos y carta de músico, empanadas súper jugosas, con llajua. De los platos, es un golazo el pollo al horno, piel crocante, punto de cocción impecable. Cuando lo simple tiene buena ejecución, gana. El toque vintage lo da el lomo a la pimienta –volvió y aparece en algunos restaurantes–. Saigant, como lo pedimos, con gratin de papas. Para cerrar, flan, panqueque, banana split, otro guiño a los 60 y 70 que acá reaparece en formato semifreddo.

1 | Empanadas jugosas al horno de barro.  2 | Revuelto Gramajo.  3 | Amplio y luminoso salón.  4 | Caesar.  5 | Spaghetti con pomodoro y stracciatella.  6 | Mollejas de corazón.  7 | Pollo fulminado a la leña.  8 | Lomo a la pimienta.

Graziani construyó una identidad fuerte a lo largo de los años, y fiel a ese estilo, en su brasserie, a diferencia de las de Francia, no es la cerveza sino el vino el hilo conductor. Hay una selección de 300 etiquetas argentinas de pequeños productores, proyectos independientes, bodegas reconocidas de distintas regiones del país. Se puede pedir por copa o por botella, alternativas sobran.

Hay elegancia sin pretensión en el salón de maderas nobles, iluminación cálida, una estética de brasserie bastante clásica, que dialoga con una barra –para el que llega solo o quiere empezar la noche con un trago antes de sentarse– y un deck exterior que en los días buenos debe ser de los mejores lugares del barrio para tomarse una copa y comer algo rico.

Recorriendo el lugar se descubre un espacio al que se entra directo de la calle, ideal para celebrities que buscan huir de los flashes y sacudirse la fama por un rato. Subimos y encontramos un enorme salón de eventos, ahí se organizan encuentros corporativos, festejos privados y comidas de laburo.

El Bajo porteño tiene esa cualidad rara de los barrios que no terminan de definirse: ni tan turísticos como Puerto Madero, ni tan del montón como cualquier corredor gastronómico de moda. Hay algo genuino que jugaba bien con la idea original de Aldo’s y que juega igual de bien con esta apertura.

Para más datos

Aldo’s Brasserie Argentina
Azopardo 780 – Bajo porteño
Reservas: +54 9 11 2595-4354.
IG: @aldosrestaurante