
Orei Ramen Bar
El año pasado, Roy Asato abrió este local al lado de la ventanita del Pasaje Echeverría donde empezó a despachar ramen. Ahora, la ventanita se extendió a un salón con barra para diez personas que se sientan a comer el ramen más famoso de la ciudad.
n plena pandemia, Roy Asato abrió Orei como una ventana desde la que salía una variedad de quince ramen diferentes: caldos de horas y horas, contundencia, sabor. Para él era un lugar de resistencia, para los que íbamos, una salida segura. El año pasado, esa ventana creció hacia un lado y se volvió bar. Desde afuera, en el multitudinario Pasaje Echeverría, uno no imagina ese salón de aire setentista, inspirado en los bares de Tokio, donde la experiencia se vuelve más íntima.
Todo gira alrededor de una barra para diez personas, un espacio con luz cálida, paredes blancas, clima informal. Asato propone igual que siempre más de quince variedades de ramen, pero a diferencia de la ventana original, acá lo sirve en loza tradicional y lo acompaña con un set de tsukemono, aceites y salsas. El caldo y las salsas se hacen en su local de producción y están pensadas para intervenir el plato con una idea clara: mezclar, probar, ajustar según el propio gusto. La “crunchy” es mi favorita. Lo bueno es que se puede comprar ahí mismo. Lo malo es que rara vez llego a tiempo, vuela.
Desde el vamos Asato quiso acercarse al sabor del ramen japonés auténtico, ese sabor que había probado en Tokio y no encontraba en Buenos Aires.
Qué comer
Antes de empezar, dos preguntas —intensidad del caldo y nivel de picante— nos ordenaron la experiencia y, a partir de ahí, sugirieron combinaciones sobre bases de verduras, pollo o cerdo, con toppings precisos. El bowl –en mi caso, un caldo de pollo y cerdo– llegó con fideos de textura impecable, panceta en rodajas, huevo en su justo punto de cocción. Junto al bowl, pequeñas preparaciones caseras —kimchi, pickles, tofu, algas, chauchas con miso— que ampliaron el juego y aportaron contraste de acideces y picores: fuegos que encienden sin quemar.
El formato cambia según el momento. De noche y los fines de semana al mediodía, el ramen se sirve con seis tsukemono; entre semana, al mediodía, hay un menú ejecutivo más acotado. Aunque el ramen es el centro, hay dumplings de cerdo en una salsa de maní especiada, onigiri y una selección de bebidas japonesas —cervezas, sake, whisky, licor de ciruelas— servidas en vajilla tradicional. Probamos varios sakes, dos de ellos –junmai, sin alcohol destilado añadido ni azúcares– excepcionales.
Orei se basa en productos locales y un precio accesible. Los caldos —base de todo— se cocinan durante horas. Y desde 2023, también los fideos son de elaboración propia, sin huevo, ricos y aptos para veganos.
Roy es un cocinero inquieto que además sabe del negocio y le encontró una veta más a este espacio: el asa gohan, un desayuno japonés que se ofrece de viernes a domingo por la mañana y sigue siendo inédito en la ciudad. Incluye pescado, arroz, sopa de miso, huevo, una conserva del día y té verde, un ritual de equilibrio y gratitud.
Orei Ramen Bar es todo un plan, la escala es chica y el ramen, realmente bueno.
Para más datos
Orei Ramen Bar
Ramen setto – Asa gohan
Nihonshu – Japanese Bīru – Japanese Whisky Bar – Ocha
Echeverría 1677 – Belgrano
Sin reservas – A/C full
Mier – dom 12/16hs – 19/23 hs
IG: @oreiramenbar




